La nueva entrega de los Vengadores no es una película de superhéroes más. Vengadores: Infinity War es, sin duda, la mejor entrega que ha realizado Marvel, gracias, sobretodo, al nivel de madurez que desprende, y al pequeño detalle de que ninguno de sus protagonistas abusa de minutos en la pantalla. Todos tienen sus momentos más/menos de gloria, y los fans de un personaje u otro podrán disfrutarlos a excepción de algunos que, realmente, tienen poca chicha, como es el caso del Capitán América.

Infinity War se abre en dos frentes, lo que hace que el montaje, vertiginoso y trabajado sea un arma a favor de un proyecto que lleva gestándose, digámoslo en alto, 10 años. Porque sí, ha sido esa espera, esa espiral de película tras película la que llegaba a esta ¿conclusión? Véndanla como quieran, que en un año vuelven a la carga y entre medio toca ver la nueva de Ant-Man y de Capitana Marvel.

Pero volvamos a los argumentos que hacen que esta ¿tercera? entrega de los vengadores en su conjunto llegue a superar incluso a la primera o a la notable tercera entrega de Thor, cine friki donde los haya. Hay alguien que sale ganando en toda la ecuación de la película. Y ese no es otro que Thanos, con la gran interpretación de Josh Brolin. No vamos a ponerlo como el villano por excelencia de la historia del cine, que para eso hay que comer muchas sopas, pero sí es el mejor enemigo creado para la saga Marvel y, probablemente, el personaje más elaborado y con más matices de toda la saga, héroes incluidos.

 

Brolin es el actor principal y hace suya la película. Es el villano con más cabeza, con más corazón y con más sentido de cuantos se han deparado -sin contar a Loki como villano-. Brolin y el maquillaje hacen su parte para que uno esté pegado al asiento asistiendo a todo un carnaval de posibles sorpresas. A estas alturas ya la habréis visto, y quien no, se habrá enterado de todo. Pero, sin duda, todas las previas, todos los rumores sobre qué iba a pasar con fulanitoman o menganito y sus amigos, sobre si tal o pascual moría, han contribuido a que, por primera vez en toda la saga, un fan pueda llegar a tener miedo… y un no tan fan, también. Porque el respeto que infunde Thanos para sí lo quisiera casi cualquier villano de la historia del cine.

Y el resultado acaba notándose. Con mucha -¿quizás excesiva?- acción, con los momentos de humor que caracterizan a Marvel, con alguna que otra secuencia memorable, con toda la pandilla -o casi toda- reunida para la causa… Vengadores: Infinity War llega a elevar el cine de superhéroes al climax, por momentos. Uno ha ido viendo más o menos la saga y, a medida que avanzaban los años y todo se enrevesaba, he estado más atento a qué sucedía e intentado seguirla mucho más.

Pero uno sale de Infinity War con la sensación de que definitivamente se ha enganchado a Marvel. Capturado por una historia que, con más o menos chicha, acaba convirtiendo en serie al cine, porque ahora mismo lo que Marvel tiene es una serie, donde el siguiente capítulo tendrá a Ant-Man y a la Avispa por protagonistas, después vendrá Capitana Marvel y, a la que nos descuidemos, volverán los Vengadores.

 

Sí, grito en alto que acabo siendo abducido y soy un fiel… sin haberlo sido nunca, habiendo seguido la saga por su interés en el cine de acción más allá que por estar enganchado. Pero Thanos, el gran Thanos, e Infinity War enganchan y piden a gritos seguir viendo (no sin palomitas) lo que nos depara el futuro marveliano.

Pero dejemos de echar piropos a la película. Como he dicho hay un exceso de acción, algunos personajes no tienen el punch necesario para estar ahí. Con nombre y apellidos: Capitán América y, en general, todos los que esperan en Wakanda al enemigo. Mejor suerte corren quienes siguen a Thor o IronMan en sus respectivos ‘capítulos’.

Y aunque dos horas y media son necesarias y se pasan volando, uno tiene la sensación de que puede que le falte algo para lograr la excelencia. Quizás le sobre ser un cine palomitero de superhéroes y le falte algo más de cine serio para llegar a mejorar su nota. Pero, paso a paso, Marvel deja claro que tiene cuerda para rato si les da la gana y que DC tiene que remar mucho y -perdonad que repita la frase- comer muchas sopas para acariciar todo el Universo cinematográfico que ha gestado el cameónico Stan Lee.