Nos gusta la ciencia ficción. Intentamos dejarlo claro cada poco, ofreciendo críticas y textos sobre obras del género. Cuando nos toca disfrutar con una película como I Am Mother lo hacemos como enanos. Simple y llanamente. Dicho esto ya sabes por dónde va a discurrir esta crítica. La película que puedes encontrar en Netflix nos ofrece no solo un buen entretenimiento, sino también una solvencia que nos sorprende viniendo del catálogo de la compañía y siendo el género que es. Ya sabéis, el algoritmo de Netflix, lo que le gusta a la gente, etc, etc, etc. Algo que nos ha dejado disgustos como la tan mencionada Bright.

Netflix nos ha dado sustos con algunas de sus últimas películas marca de la casa. Ahí tenemos el caso de Mute, la que debía ser obra cumbre de Duncan Jones y resultó un descalabro total y absoluto. Cuando me tentaba a dar al play en la página de I Am Mother algo en mí temblaba. “¿Será un despropósito más en la lista de films de Netflix?”, era la pregunta que rondaba mi cabeza. Menos mal que no dude, porque esta humilde obra de ciencia ficción es una muy interesante película, de principio a fin. Y quiero recalcar esto último, que parece no ser fácil últimamente. Especialmente en lo que a Netflix y, o, la ciencia ficción se refiere.

Hemos visto demasiadas obras de Netflix que tras un arranque prometedor se caen inmisericordemente. Lo mismo ocurre con películas de ciencia ficción, como Life (Vida), e incluso series como Lost in space. Recibir con ciertos reparos a I Am Mother parecía algo lógico para mi cerebro. En el caso que nos ocupa no solo no pierde pie sino que se mantiene firme y crece a lo largo de todo el film. I Am Mother es una buena película de ciencia ficción, una de esas que merece la pena recomendar a fans y no fans del género. Una obra que te anima a introducirte en la ciencia ficción si es que no lo has hecho ya.

Hilary Swank

Seré claro: I Am Mother no es excelente, no es una obra maestra, pero sabe jugar sus bazas para construir una historia, una película, entretenida e interesante. Nos encontramos en un mundo post apocalíptico que pronto descubriremos fue motivado por la inteligencia artificial. Hasta aquí nada nos sorprende. Casi el 100% de I Am Mother se desarrolla en un espacio cerrado con apenas dos protagonistas hasta bien avanzado el metraje. Vemos como el guion nos deja sutiles detalles en su arranque, claves para comprender después la totalidad de su historia. No te cortes en revisar ese inicio si lo crees conveniente, ayuda a mejorar la experiencia que nos ofrece el film.

A pesar de no ofrecer nada especialmente novedoso, I Am Mother consigue dejar esa sensación gracias a un guion bien trabajado. Uno que en todo momento demuestra tener claro a dónde quiere llegar y cómo pretende hacerlo. Deja en el aire cuestiones sobre la crianza y en particular la figura de la familia tradicional, así como unos interesantes planteamientos sobre la propia humanidad del ser humano y el existencialismo. La eterna cuestión de qué pasaría si la Inteligencia Artificial dominase al ser humano es la línea desde la que parte esta película bien dirigida por Grant Sputore.

A la cabeza del reparto una Clara Rugaard que demuestra una gran solvencia para ejercer de protagonista en un film de enjundia. Junto a ella la voz de Rose Byrne y el buen hacer, el eterno buen hacer de Hilary Swank. En resumidas cuentas I Am Mother es una de esas películas que enaltece el catálogo cinematográfico de Netflix, especialmente en lo que a ciencia ficción se refiere. Y todo con una obra teóricamente menor en su catálogo, una de esas a las que no ha dado tanto bombo por desgracia.