En la coctelera con la que se hacen las películas de cine podemos meter y mezclar muchos ingredientes, muy variados, y que salga un bonito y agradable resultado. Hay uno en concreto que suele funcionar bastante bien, ese que conjunta acción, comedia gamberra y distopía. Que se me entienda correctamente: no es una mezcla ganadora e infalible. Aún necesita de una buena mano, unos buenos mimbres para conseguir que el producto sea redondo. Al fin y al cabo, todos sabemos qué ingredientes lleva un mojito o una piña colada y sin embargo no a todos nos queda igual de bien, ¿verdad? El caso es que en ese círculo se mueve como pez en el agua Guns Akimbo, una disparatada película que resulta una apuesta ganadora.

Película que vio cortado su estreno y lanzamiento en las salas de cine españolas Guns Akimbo fue directa a Amazon Prime Video y qué gran acierto por parte de sus productores. De esta manera han conseguido que, en pleno confinamiento por la pandemia mundial de coronavirus, se hable algo más de una película que quizá en condiciones normales hubiera tenido una vida un tanto limitada en salas. Al menos en lo que a nuestro país respecta, que tiende a seguir una línea demasiado marcada en lo que a éxito de taquilla y resistencia en cartelera se refiere, salvo contadas excepciones.

¿Y qué es Guns Akimbo? Una dulce gamberrada, un videojuego para disfrutar con los colegas en partidas virtuales hecho película, un cómic llevado a la gran pantalla. Todo eso, sí. Su premisa y sinopsis es muy sencilla: Miles es un chaval que ve como su vida se desmorona pero que sobrevive gracias a ser un troll de los malos y cansinos en diferentes lugares de Internet. Un día se mete con quien no debe, y acaba con dos pistolas por manos y con la misión de matar a una participante de reality televisivo en el que el único objetivo es matar y quedar en pie. El problema para él es que ni quiere ser concursante, ni sabe cómo matar.

Crítica Guns Akimbo

Lo dicho, un sano despelote que convierte su hora y media pelada de metraje en un entretenimiento absoluto. No da pie ni margen al descanso ni al aburrimiento, quizá motivado además por esa ajustada duración. Con un Daniel Radcliffe demostrando que su etapa como Harry Potter quedó atrás y al que toca mirar con otros ojos, y una Samara Weaving dejando claro que este tipo de trabajos le sientan como un guante, Guns Akimbo es un coche deportivo en una carretera revirada sin tráfico: rápido y seguro, divertido de conducir y de fácil manejo. Y ojo, para los más fieles del género Guns Akimbo puede ser una sucesión de clichés y situaciones típicas del survival, pero para los neófitos, como es mi caso, el caso es que funciona todo como un reloj suizo.

Incluso en películas más ‘generalistas’ se ven tramas similares a las que sigue esta Guns Akimbo. Ante estas sobresale por una sencilla cuestión: no tiene miedo a mostrarse violenta, sangrienta. Las escenas de acción están muy logradas, metiendo un alto ritmo al film. Vemos escenas que son una mezcla entre cómic y videojuego, que nos sentiremos controlando el mando de nuestra consola. Es una de las grandes ventajas de la película que dirige Jason Lei Howden (Deathgasm), con la sensación de no sentir vergüenza por vivir desatada, en un constante despelote que nos encanta, como lo hizo en su momento la también desvergonzada ‘Overlord‘.

Por último queda destacar el ritmo frénetico, vertiginoso, que sigue Guns Akimbo. Insistir en su ajustada duración no es en vano, y es que consigue hacer mucho en menos tiempo del que otras películas terminan empleando. En los tiempos de las dos horas mínimas de largometraje es de agradecer. Porque Guns Akimbo está creada para lo que está: darle al play, disfrutar al máximo durante su visionado, y a otra cosa mariposa. No te pide que la saborees, te pide que te diviertas como un sucio marrano en el barro.