Grupo Salvaje en Revancha A Muerte En OK Corral

Año: 1969

Director: Sam Peckinpah.

Reparto: William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Edmond O’Brien, Warren Oates, Jaime Sanchez, Ben Johnson, Emilio Fernández, Strother Martin, L.Q. Jones, Bo Hopkins, Alfonso Arau.

Sinopsis: Un grupo de duros atracadores y contrabandistas que viven al filo de la ley se ven en el punto de mira de unos cazarrecompensas y el incipiente ejército mexicano.

Grupo Salvaje de Sam Peckinpah es una película llena de violencia, dicen los expertos. No se equivocan. Incluso en las escenas aparentemente tranquilas y con una ausencia total de acción se respira una intrínseca violencia, en forma de agresividad y tensión entre personajes e incluso amigos. Hay pocos momentos de respiro. Grupo Salvaje es tanto una de las mejores películas del western crepuscular como uno de los grandes westerns del cine. A Peckinpah le tacharon de violento en su momento y, sinceramente, no es para menos. Sin embargo todo encaja a la perfección en un film redondo, lleno de aristas y matices en su historia, especialmente en sus personajes y relaciones.

El violento Sam’, como gustaron de llamarle a Peckinpah, nos ofrece una historia donde no hay buenos y los malos gustan de recibir diferentes formas, motivaciones y destinos. En un Oeste cambiante, que vive sus últimos coletazos con lo que otrora muchos vivieron, un grupo de forajidos lucha por sobrevivir un día más y encontrar la manera de pegar un último golpe. Notamos el hartazgo y cansancio de una vida sobre el caballo a cuestas, una mochila que pesa y que infringe una importante dosis de pesadumbre en el ambiente de todo el film.

En Grupo Salvaje vemos ante todo un férreo código de honor que debe permanecer inalterable. La dignidad y el honor no del hombre sino del grupo debe mantenerse intacta para honrar la amistad y honrarse a sí mismos. Los códigos morales pueden ser correctos o no, éticos o no, te gustarán más o menos, pero sin duda son la base sobre la que se guía esta enorme película que es Grupo Salvaje. Sam Peckinpah nos describe una historia sobre la amistad traicionada y perdida, y el dolor por ello mismo. ¿Solo? No, ni mucho menos. Esa dignidad se une a la pesadumbre para conformar una historia de adiós, una película con aroma a despedida en su guion.

Grupo Salvaje: un western de honor y violencia

Grupo Salvaje Western

Decía que Grupo Salvaje es tremendamente violenta, y lo es incluso en sus conversaciones. La clásica tensión del western queda magnificada por ese adiós, por ese saber que sus protagonistas ya no tienen nada que perder y están dispuestos a hacer lo que sea por ellos mismos y sus compañeros. Su forma de mostrar gráficamente la violencia fue además algo muy novedoso en el cine americano de la época. Su final es tan tremendo, tan violento, tan crudo y sangriento que llevó a Sam Peckinpah a ganarse el sobrenombre que antes mencionaba. Un hombre sin el que seguramente no seríamos capaces de disfrutar del cine de Quentin Tarantino tal y como lo conocemos.

En ese final tan sangriento no hay absolutamente nada gratuito. Cuesta creerlo pero así resulta a los ojos del espectador. Todo debe terminar de esa manera tras un devenir de los acontecimientos que ha situado a sus protagonistas entre la espada y la pared. Esas sonrisas previas a la traca final solo indican una cosa: por fin el Grupo Salvaje de la película de Sam Peckinpah ha comprendido que no hay otro final que él suyo propio. No hay un final feliz. No hay un adiós lleno de aplausos, vítores y oro. Es ellos contra el mundo, sea este un fuerte lleno de soldados mexicanos o un encuentro casual contra aquel igual que persigue para limpiar conciencia y nombre. Ellos no necesitan nada de eso. Han vivido como han deseado y ante un mundo que cambia se han quedado sin un lugar donde encontrarse. No tienen espacio y, por tanto, toca ponerle punto final a esta historia de la única manera en la que saben: desatando el infierno sobre la tierra. Su tierra. Esa que va desde su revólver hasta su enemigo más cercano.

Lo hacen juntos, unidos, luchando unos por otros, sin separarse. Porque eso es el honor, eso es la dignidad y eso es lo que deben hacer. Lo hemos ido escuchando una y otra vez desde el primer minuto de la película. Todos a una. Por ti mismo y por el de al lado. La amistad sentida y forjada llevada hasta el último instante, algo que apreciamos en esas balbuceantes llamadas de Dutch a su amigo Pike. También ese final es una especie de castigo por haber traicionado su propio voto de amistad y unión que esperaban mantener hasta el final. Han fallado a su amigo y por tanto deben actuar en consecuencia y honrar su memoria y relación. Lecturas todas ellas magníficas de un film que va sacando capas y capas hasta epatarnos más allá de la sangre que nos muestra.

El excelente ojo de Sam Peckinpah

Grupo Salvaje

Porque sí, sangre hay a borbotones. Y no sobra ninguna. La disfrutamos como enanos, en un tipo de cine no tan acostumbrado a ella. Con tamaño nivel de violencia en Grupo Salvaje Sam Peckinpah consigue además recordarnos que esto no es un juego de niños. No es una cosa de indios y vaqueros un tanto blanqueados, sino de adultos de vuelta de todo a los que ya nada importa. Fuera de este mundo cambiante bien les vale una última fiesta. Inadaptados sociales que solo saben hacer una cosa y, por tanto, la llevan a cabo. Fieles a sí mismos por última vez. Fieles al Western. Fieles al Oeste. Algo que ya nos avisan desde una primera escena realmente cruenta que no deja nada a la imaginación del espectador. No por esperable su violento desarrollo y sangrante final nos sorprende. La película es una sorpresa constante, como esa escena del robo del tren, genial de principio a fin. Cuesta creer que fuese improvisada sobre la marcha.

El desolador paisaje y esa fotografía que nos refuerza la idea del ocaso ayuda a reforzar esa lucha entre dos personas otrora amigos, hoy separados por un universo que realmente es un simple hilito que no permite unirles. Una persecución sin fin que lleva al fin de ambos, aunque para uno pueda no parecerlo. La desatada risa final de Freddie Sykes solo nos dice que no puede haber un buen final para ellos. Ni siquiera tras haber salvado lo que parece una bala definitiva. No hay un final adecuado para unos outsiders de la sociedad, para unos tipos que viven la vida con un código moral diferente al del resto de seres humanos. Vivir por uno y para todos. En eso Grupo Salvaje resulta magnífica. En eso y en otras tantas cosas como su muestra del ser humano, o cómo nos enseña los grises de unos tipos que bien debieran ser los malos pero, por decisiones del destino, aquí son antihéroes a los que nos atamos.

Sam Peckinpah construye con Grupo Salvaje una excelente película, una de la que cuesta desengancharse. La reflexión es constante y duradera, y aunque su violencia no consiguió su objetivo de resultar provocativa, sí llega a marcarnos en cierta manera. Todo en Grupo Salvaje raya a gran nivel. Desde la mano de un autoritario Peckinpah en la dirección a un montaje eléctrico y que no da descanso durante todo su metraje. Qué decir de un reparto sublime, con William Holden a la cabeza. En definitiva, Grupo Salvaje es una excelente obra del western crepuscular, una que nunca dejaremos de recomendar y ver.

El resto de Westerns de Revancha A Muerte En OK Corral
  1. Centauros del desierto (1956)
  2. Grupo Salvaje (1969)