El cine vasco está en auge. No me refiero a que Alex de la Iglesia siga al pie del cañón. Hablo del cine rodado en Euskera, una lengua que hace años dejó joyas como Behiak, de Julio Medem. El boom en los Goya del año pasado con Handia acaparando premios -aunque se resistieran los más golosos- volvió a poner el Euskera en el mapa cinematográfico fuera de las fronteras de Euskal Herria.

Hoy vengo a recomendar una película con menos repercusión. No apareció en los Goya, pero en un festival ‘de casa‘ como la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia/San Sebastián se alzó con el premio del público: Errementari, cuyo subtítulo en castellano El Herrero y el Diablo no hace sino contarnos más específicamente de que va el primer largometraje de Paul Urkijo.

El alavés se basa en el mundo de las leyendas vascas, en los cuentos, para contarnos una película cuyo título -Errementari = Herrero- y cartel parecen indicar que se trata de una sangrienta y terrorífica historia. Algo que no hace honor a lo que realmente propone. Dentro del oscurantismo que desprende la obra, y de algún ligero toque gore -escaso-, Errementari se encuentra dentro del género fantástico y logra entretener con creces.

Porque se puede ver algo simplista la historia. Se cimienta en unas bases específicas, en unos trazos bien sencillos. Desde ese arranque en voz en off hasta el final, la película tiene ciertos toques previsibles. No se le puede culpar, a fin de cuentas se trata de un macabro -no tanto, en realidad- cuento sobre un herrero y un pacto con el diablo.

Película Errementari

Tras un arranque prometedor que sirve para ubicar a los tres o cuatro personajes que llevarán el peso de la película, Paul Urkijo nos lleva de lleno a la acción. Juegos de sombras, pasar de una primera media hora plagada de luz diaria para meternos de lleno en la nocturnidad que requiere el cine fantástico y de terror y, sin meternos miedo en el cuerpo, nos mete al diablo en casa. Con un espectacular Eneko Sagardoy.

¿Os suena ese nombre? Que os empiece a sonar, puesto que logró el Goya al Actor Revelación por su papelón en Handia. Si allí hacía del gigante de Altza, aquí se encarga de estar dentro de un kilométrico maquillaje. Pero el papel que hace, pinturas aparte, es de enmarcar. Suyos son los momentos más cómicos y al mismo tiempo terroríficos de la obra. Suyo es el personaje más importante -más que el Herrero- del film. Urkijo acierta con el actor, y con el planteamiento.

Porque todo en la hora y media puede llegar a parecer no solo sencillo, sino, quizá, infantil. Poco importa porque Errementari es un cuento, un cuento de terror a la vasca que cuenta con los suficientes toques de humor, la suficiente malpalabrería y unos aspectos técnicos dignos de mención. Porque sí, el maquillaje del film está muy conseguido.

Nos queda, por lo tanto, una película que recomiendo encarecidamente. Sobretodo a aquellos a los que les gustara Handia. El cine vasco, amparándose en el Siglo XIX y las guerras carlistas, y con personajes mitológicos o leyendas, nos llega a la gran pantalla. Alex de la Iglesia está tras la producción de una película a la que le costó llegar. Es lo que tiene que no se apueste por algunos proyectos. Lo importante es que la película se vio, llegó a cines… y nos ha saciado. A la espera de ver a donde va la carrera de un prometedor director.