‘El gran Lebowski’ de los hermanos Coen es más que una película, mucho más. Es una forma de vida. O al menos de ver la vida. Las aventuras o desventuras de sus protagonistas no solo son una disparatada comedia, sino que en sus palabras, en el trasfondo de lo que les ocurre y dicen, hay más de una lectura que hacen de ‘El gran Lebowski’ una película maravillosa. Una de nuestras favoritas de siempre, una de las más locas, quizá, de los hermanos Coen.

¿Qué es ‘El gran Lebowski’ de los hermanos Coen?

Es crimen, sí. Es una comedia, obvio. Es ruso blanco, también. Si tuviera que resumirla en una frase sería casi imposible, pero lo voy a intentar: ‘El gran Lebowski’ es una colgada comedia sobre un crimen, la vida y los bolos. Más que eso, es una forma de ver la vida, ya se la de ‘El Nota’ o la de su buen amigo Walter. Que no se nos olvide que la película también versa sobre Vietnam aunque nunca tenga nada que ver con la conversación, y sobre cuán importante es tener una alfombra que de sentido y forma a toda una habitación. Eso y también por qué tener un ruso blanco siempre en la mano es una buena manera de atacar la vida.

Que no te engañen. Si te dicen que ‘El gran Lebowski’ va sobre un crimen no resuelto, olvida a esa persona. ¿Te dicen que es una comedia sin sentido y ya está? Cancela a esa persona. Porque ante todo la de ‘El Nota’ y ‘El gran Lebowski es una lección sobre la vida.

‘El Nota’ es un referente

Jeffrey Lebowski, ‘El Nota’, ‘Su Notísima’, ‘El Notarino’, vive en una especie de constante estado de evasión del mundo que le rodea. No quiere problemas, él solo pretende seguir viviendo un día más, disfrutando de lo que le gusta: los rusos blancos, los bolos y las canciones de la Creedence Clearwater Revival. Si puede fumarse uno, mejor que mejor. Y por su boca solo salen perlas, pepitas de oro, guías para la vida. De hecho no necesita ni hablar para guiarnos en este complicado proceso que es vivir. Su manera de sentarse en un sofá, ese oler una caja de leche antes de preparar un ruso blanco, pagar con un cheque un cartón de leche de 0,69 dólares, el hecho de no tirar un bolo en toda la película, el amor por su destartalado coche, sus nulas ganas de acudir a la violencia y ese nihilismo, sí, nihilismo, hacen de ‘El Nota’ un referente sobre el que andar. Héroe mundial.

Los personajes y el reparto de ‘El gran Lebowski’ son la clave

Ok, ya hemos hablado de ‘El Nota’, ahora toca hacerlo de Jeff Bridges. Espectacular, una de las actuaciones de su carrera. En ‘El gran Lebowski’ Bridges nos regala un personaje para la historia del cine. Así de claro. Su trabajo es la clave de que esta película y su personaje hayan alcanzado el nivel de culto. Uno de los mayores colgados que hemos visto en el cine, sin duda uno de los mejores –sino el mejor-.

Si hablamos de ‘El Nota’ y Jeff Bridges toca hacerlo de Walter Sobchak y John Goodman. Quizá EL papel de su carrera. Ni ‘Roseanne’ ni nada. Ese Walter es el contrapunto perfecto para la tranquilidad del Nota. Un tipo nervioso, de mecha corta, lunático, paranoico, perdido en la Guerra de Vietnam y en su odio a los alemanes. Y todo ello redondeado con una excelente actuación de Goodman. Su química con Bridges es media película.

El tercero en discordia es Donny. “Shut up Donny!” es una de las frases que más escuchamos en la película, obra y gracia de Walter. Una coña interna de los hermanos Coen con sus propias películas. Steve Buscemi parece limitarse a ser monosilábico, poner caras y repetir cosas. Y con esos se convierte en el perfecto contrapunto a sus dos compañeros, entrañable.

En el resto de secundarios John Turturro sublime como Jesús Quintana, único e irrepetible. Los hermanos Coen le dieron libertad para hacer lo que quisiera en ‘El gran Lebowski’ y se sacó de la manga el baile de presentación, puro culto, y la escena en la que abrillanta su bola. Y Philip Seymour-Hoffman. ¿Irrelevante? Para nada. Prestad atención en sus miradas, caras y gestos cada vez que queda en un segundo plano. Apoteósico.

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El Gran Lebowski

La banda sonora nos señala el camino

Nos gusta el rock y la música de los 70, si sois habituales de Revancha no os debería sorprender por tanto que nos flipe la banda sonora de ‘El gran Lebowski’. El asunto es que esta película es tremendamente musical. Tenemos la presencia de la Creedence como grupo favorito del Nota, sí, pero además sabemos que odia a ‘The Eagles’. No sé si decir que la música acompaña la película o es al revés. Desde los créditos iniciales con Bob Dylan –quien repite después- , los Gipsy Kings en la gran presentación de Jesús Quintana, cantando una de los Eagles –el enemigo siendo presentado por el grupo enemigo del protagonista, sencillo y genial-.

Una de las escenas clave y que se han quedado en la mente de cualquier espectador es precisamente algo así como un videoclip musical. ‘El Nota’ es drogado por Jackie Treehorn vía ruso blanco y entra en un viaje lisérgico maravilloso al ritmo de ‘Just Dropped in (to See What Condition My Condition Was in)’, aunque para ‘El Nota’ no es más que una pesadilla. Magnífico.

A nadie le gustan los alemanes, Walter

¿Qué le pasa a Walter con los alemanes? Su judaísmo de la nada, siendo católico polaco como le indica ‘El Nota’ le hace estar despotricando contra los alemanes en cuanto puede. Vietnam y los nazis son sus grandes enemigos. Y esa paranoia en pleno 1991 la hacemos nuestra porque, oye, malditos nazis. Aunque, eso sí, le caen peor los nihilistas porque el “nacionalsocialismo al menos es una doctrina”. Touché. Sus idas de olla y salidas de tono son un disfrute, una mezcla perfecta con ese pasotismo que nos muestra ‘El Nota’. Y recordad amigos: “Putos nazis. Nada cambia. Putos nazis”.

La religión de ‘El Nota’. Su Notísima. El Notarino.

¿Somos conscientes de que ‘El Nota’ tiene su propia religión? El ‘dudeísmo’ es una realidad y podéis resgistraros u ordenaros, como sea, en esta página. Se les conoce como unos vagos pero siento discrepar. El ‘dudeísmo’ apuesta por vivir en armonía con su espacio natural y tomarse la vida con toda la calma posible y habida en el mundo. Los bolos y los porros no pueden faltar, por supuesto, aunque no son del todo obligatorios. Lo mismo que los rusos blancos. Cada año en Estados Unidos se celebra el ‘Lebowski Fest’, cuentan con un libro llamado ‘The Abide Guide’ para indicarte el camino y un seguidor muy famoso: Thor en ‘Avengers: Endgame’.

Las frases de ‘El gran Lebowski’

“Yo no soy el señor Lebowski, usted es el señor Lebowski. Yo soy El Nota, ¿entiende? Así o Su Notísima, El Noti o El Notarino… en fin, si no le hacen los nombres cortos”. Una declaración de intenciones al poco de empezar la película. Dejémonos de tonterías y las cosas por su nombre, solo pido esto y no me toques las narices. Ese es ‘El Nota’. En ‘El gran Lebowski’ los hermanos Coen no dejan de regalarnos frases icónicas, como “No voy a llevar el dinero, conducir el coche y hablar por teléfono con la punta de la polla”. Habla poco, pero cuando habla, remata.

Él no es el único. Walter a Smokey le deja las cosas claras “Smokey, amigo… estás a punto de conocer el dolor. Como apuntes un ocho vas a conocer el dolor”.

Y recuerda: ‘El Nota’ aguanta.