Lidiar con la fama repentina y el fracaso en lo que mejor sabes hacer no es sencillo. Son muchos, demasiados los casos de artistas que han tirado su vida por el retrete al tener que afrontar situaciones similares. Martin Scorsese estuvo a punto de ser uno de ellos tras rodar ‘New York, New York’. Una vida de desenfreno, drogas y rock and roll, así como la decepción del fracaso y la inoperancia encarándolo, fueron los acicates que llevaron al límite a Martin Scorsese. Tanto que una sobredosis le hizo bailar sobre la vida y la muerte, teniendo que pasar diez días en un hospital. Él además incluye el asma en la ecuación pero te aviso desde ya, a nosotros nos da igual y no lo vamos a volver a mencionar. ¿Quién quiere asma cuando tiene drogas?

Martin Scorsese alcanzó muy pronto el estatus de gran director. El trío de películas formado por ‘Malas Calles’, ‘Alicia ya no vive aquí’ y ‘Taxi Driver’ le situó directamente en una especie de Olimpo contemporáneo en los setenta. Era el nombre a seguir, el director de moda, ese del que se espera cada proyecto como agua de mayo. El problema es que se le antojó hacer un musical, algo que le pasaría a otros de su generación como Peter Bogdanovich (‘Por fin, el gran amor’) y Francis Ford Coppola (‘Corazonada’). En ningún caso terminó bien y Scorsese no sería ajeno a este destino.

El musical de Scorsese en cuestión sería ‘New York, New York’, con Liza Minnelli como protagonista y su fiel Robert De Niro a su lado. Palabras mayores, desde luego. En la mente de Marty todo estaba pensado con grandilocuencia, sin embargo la película no funcionaba ni para la crítica, ni para el público. Ambos le dieron la espalda. Situada en los años 40 nos cuenta la historia de las bandas de música de entonces, la historia de amor de sus protagonistas y, cómo no, es un cuento sobre la ciudad de Nueva York. Su ciudad. El problema de ‘New York, New York’ fue que Martin Scorsese empezaba a descontrolar su consumo de drogas, especialmente cocaína, y que repartía su interés entre la película, las drogas y su romance con Liza Minnelli.

El romance de Martin Scorsese y Liza Minnelli

Sí, habéis leído bien. Quizá no muchos conozcan la historia en cuestión. El caso es que Liza Minnelli y Martin Scorsese mantuvieron un romance mientras rodaban ‘New York, New York’. Ambos estaban casados y a los dos les daba igual. Ambos acabaron divorciándose pero seguramente no fue debido a su relación extramatrimonial conjunta. Los problemas con sus respectivas parejas iban más allá, por supuesto. ¿Qué verían el uno en el otro? Quizá el hecho de ser ella hija de Judy Garland, mito de Hollywood, y Vincente Minnelli, director padre de los musicales modernos, hizo que Scorsese mostrase un mayor interés por conocerla. Que Scorsese fuese el director de moda a mediados de los 70 pudo ayudar a Minnelli.

En definitiva, ambos tenían cierta querencia a mantener relaciones con nombres famosos de la industria de Hollywood. En el caso de Minnelli no se cortaba un pelo a la hora de mostrarse en público con otras personas diferentes a su pareja o marido de ese momento. En lo que al rodaje respecta, el romance dificultó las cosas sin duda. Llegados a un punto él, montado en cólera, se encaró con la actriz porque mientras mantenían su relación ella estaba también con el bailarín Mikhail Baryshnikov. Ella disfrutaba de la vida sin importarle los pensamientos o comentarios de los demás. Él hacía lo mismo, porque Scorsese no era ningún santo aún a pesar de mantener dos relaciones a la vez, pero no parecía hacerle gracia que ella tuviera su misma actitud. Insultos, reproches, y todo ello en un set de rodaje ya bastante emocional para Liza Minnelli, ya que la película se rodó en los escenarios donde Judy Garland había rodado anteriormente. No solo eso, usaba su mismo camerino.

Y la droga. Ambos se ponían finos. Elegantes. Del revés. Scorsese es el eje central de este texto, pero no podemos obviar los problemas con las adicciones que mantuvo la Minnelli durante muchos años de su vida. Andy Warhol llegó a contar como a finales de los setenta la actriz entró en una fiesta celebrada en una casa y le dijo al anfitrión “tráeme toda la droga que puedas conseguir”. Las cosas claras y las drogas en fila debía pensar Liza Minnelli.

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El fracaso de ‘New York, New York’

Martin Scorsese Drogas

Como decía, la crítica y el público no fueron nada benévolos con ‘New York, New York’, una película en la que Martin Scorsese había puesto grandes esperanzas. Un homenaje a su manera de esos musicales clásicos, de ese cine clásico que él había mamado y que le encanta. Pero ¿por qué fracasó ‘New York, New York’? ¿Qué motivos llevaron a una película tan ambiciosa a ser una menor en la filmografía del director neoyorquino? Tenemos varios, comenzando por lo arriesgado de la propuesta de Scorsese. Hollywood había dado la espalda a los musicales, y el público no parecía desearlos como antaño. Quizá Scorsese quería ser quien reviviera un género entonces en estado comatoso, y así podría saciar un ego que en aquellos años no hacía más que crecer.

También hay cuestiones estrictamente cinematográficas que no ayudaron a que el film funcionase. El proyecto en sí era arriesgado. Una película sobre Nueva York, la época dorada de las bandas musicales y su final, rodado en California, no parecía una idea ganadora. Algunas decisiones del director no fueron acertadas. Comenzando con el dúo protagonista, Minelli y De Niro, quienes resultaban antagónicos ante la cámara. Algo que se nota en diferentes momentos a lo largo de la película. Scorsese remató el asunto apostando por dejarlo todo en manos de una improvisación excesiva. Motivado en parte por un guion de Earl Mac Rauch que cojeaba y que no tuvieron tiempo de corregir en su totalidad.

‘New York, New York’ tuvo 24 semanas de rodaje. Excesivas se mire por donde se mire. Sin contar preproducción y la postproducción. Amén de otros errores logísticos como un presupuesto descomunal para la época en su tramo final, pero que pronto quedó corto. Esto creó a Scorsese la fama de derrochador, no olvidemos que para ‘El Irlandés’ solo Netflix se atrevió a poner los más de 150 millones de presupuesto. Hay cosas que no cambian. Añadamos enormes gastos en cocaína y demás drogas de las que Martin Scorsese daba buenas cuentas.

La depresión de Martin Scorsese

El fracaso absoluto de ‘New York, New York’ sumió a Scorsese en una profunda depresión. Si su ego quedaba tocado, la adicción a las drogas de Martin Scorsese no haría más que crecer. Su siguiente decisión fue ponerse a trabajar en algo que le gustase y le permitiese saciar sus ansias de volver a ser el gran director, la estrella de Hollywood. Y sin embargo decidió rodar el último concierto de The Band en ese excelente documental de nombre ‘The Last Waltz’. Un triunfo no parecía posible, pero lo consiguió gracias a lograr el mejor concierto jamás rodado.

Antes de tener ese resultado final decidió vivir la vida al límite, algo que no parecía la mejor de las ideas cuando se encontraba sumido en una depresión. Problemas mentales, drogas, alcohol y una vida sin freno, ¿qué podía salir mal para Martin Scorsese? Se unió a The Band y se convirtió en un rockero más, viajando con ellos por el globo, celebrando todas las fiestas que podía, drogándose al extremo. El desenfreno total hasta que aquello llegó al límite.

En un momento dado, en una fiesta entre drogas y alcohol, Martin Scorsese le preguntaba a Robbie Robertson de The Band si era así como iba a conocer a la mujer de su vida. Robertson solo pudo sonreír. Ni siquiera eso le puso freno.

Martin Scorsese, las drogas y el episodio final

Scorsese The Last Waltz

El comienzo del descontrol del consumo de drogas de Scorsese provenía del rodaje de ‘Taxi Driver’. El nivel de exigencia le llevó a ir aumentando su consumo de cocaína. Nada extraño en los setenta, la época del sexo con radiadores. El aumento de las cantidades de droga consumidas y el crecimiento de su adicción le llevó a ser una persona desagradable en el trato, casi agresivo podríamos decir. ¿Tuvo algo que ver en ello su ego creciente? Puede ser, puede ser. Vaya mezcla ego-drogas. El rock and roll está llena de ella.

El caso es que Martin Scorsese era capaz de frenar una serie de entrevistas en plena promoción de ‘The Last Waltz’ para irse a buscar drogas si estas se terminaban. Con 35 años y en una noche de fiesta con De Niro, su pronto pareja Isabella Rosellini y algunos amigos, la cocaína se terminó y Scorsese decidió que era hora de conseguir más drogas. La fiesta y su ritmo debían continuar. Compró lo primero que encontró y el resultado fue el peor posible: sobredosis y al hospital.

Al borde de la muerte, Martin Scorsese pasó diez días ingresado en el hospital. Por allí pasaban muchos amigos a darle energía y ánimo, pero hubo que no paraba de hacerlo. A diario. Su gran amigo. Robert De Niro, consumidor habitual como su amigo, decidió que Martin Scorsese necesitaba reconstruir su vida, reiniciarla, volver a ponerse en los raíles correctos. Solo se había salido del camino, nada más. Su frase a Scorsese fue demoledora: “¿acaso no quieres ver crecer a tu hija? ¿No quieres verla casarse?”. Directo a la yugular, como los de Jake LaMotta.

De Niro, además, tenía una idea entre manos. Un guion. Una nueva película. Una posible obra maestra. ‘Toro Salvaje’.

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‘Toro Salvaje’ y el renacer de Scorsese

Martin Scorsese lo tuvo claro tras su experiencia al borde de la muerte. Hasta entonces había vivido al límite. “Ellos eran estrellas de rock (The Band), tenían todo lo que querían. Yo me limitaba a seguirles e intentar vivir su ritmo. Ya no conseguía concentrarme en mi trabajo. Llegué a un punto en que de cada siete días, cuatro los pasaba en la cama, enfermo, a causa de mi asma, de la coca, de las pastillas. ¡Cuatro de cada siete días!”, decía Scorsese de los tiempos anteriores a su sobredosis.

Con De Niro agarrándole del brazo, sosteniéndole, decidió comprometerse a hacer ‘Toro Salvaje’. No fue una decisión rápida ni sencilla. A Martin Scorsese no le gustan los deportes, tampoco el boxeo. No los entiende ni lo pretende. Este hecho le mostraba reacio a hacer la película. Sin embargo Scorsese encontró algo en ese guion que ayudaron a escribir él y De Niro. Como LaMotta, él debía renacer de sus cenizas, volver a la vida, pelear por sobrevivir, luchar. En ‘Toro Salvaje’ Scorsese no hablaba solo de Jake LaMotta, también de sí mismo.

La película no fue el éxito en taquilla que esperaban, pero fue nominada al Oscar y ha quedado como una de las más grandes películas de su filmografía. Con ‘Toro Salvaje’ Martin Scorsese firmó de nuevo una obra maestra y eso volvió a situarle en el carril correcto. Entendió su camino. Llegaría el fracaso de ‘El rey de la comedia’, pero ya no sería importante –tanto-. Sabría superarlo. En taquilla lo hizo con ‘¡Jo, qué noche!’ y ‘El color del dinero’. Para el cine ‘Toro Salvaje’ nos demostró que el gran director no se había ido jamás. Solo se había echado una siesta. Las drogas y Martin Scorsese no volvieron a juntarse y su carrera siguió dando grandes películas. Y sí, taquillazos también.