Los Hermanos Safdie que nos engancharon con Good Time han vuelto a conseguir el mismo efecto con Diamantes en bruto (Uncut Gems). Esta película, con un sorprendente Adam Sandler como protagonista, consigue mantenernos pegados al asiento, con dos horas extenuantes, estresantes, en las que vemos poco menos que una tortura en formato audiovisual. Porque el devenir de Diamantes en Bruto y su protagonista no es más que eso, una tortura autoimpuesta, un camino confirmado al desastre, y verlo duele. La respuesta personal es agarrarse a la historia y la película sin dejarte ir, como si uno también quisiera vivir esa tortura en primera persona.

Diamantes en bruto consigue generarnos esa sensación de tortura y estrés gracias a un ritmo vertiginoso, en el que no tenemos descanso ni siquiera cuando la película parece destinada a ello. Cada escena, cada momento del guion, es una punzada a nuestra tensión. Los Hermanos Safdie no se dan un solo minuto de respiro, en una constante huida hacia adelante perfectamente escenificada en ese Howard Ratner que es un regalo que nos da el bueno de Adam Sandler. Más sobre él luego. Su personaje es un añadido extra a esa tensión, un tipo un tanto deleznable y que para más inri no calla un segundo. Más estrés para el cuerpo.

La apuesta que realizan los directores por los primeros planos del personaje de Sandler refuerza las sensaciones de las que venimos hablando. La muestra constante y en primera persona del sufrimiento al que nos vemos abocados, del viaje a ninguna parte que estamos realizando, se muestra ampliado en dichos planos. Con Diamantes en bruto el espectador debe estar dispuesto a vivir una especie de aventura en una constante cuerda floja. Si ese tipo de experiencias cinematográficas no van contigo, esta película no está hecha para ti. Ni mejor, ni peor, simplemente no es para ti.

Howard Ratner (Adam Sandler) es un joyero avaricioso y adicto al juego con deudas por todos lados que dispone de un establecimiento al que pocos pueden permitirse llegar. O bien eres alguien de los bajos fondos o alguien con mucho dinero en tu cuenta corriente. En Diamantes en bruto tenemos una mezcla constante entre esos bajos fondos que quieren terminar con Howard, como de la clase pudiente, pero venida desde abajo, caprichosa, perfectamente mostrada con la presencia de Kevin Garnett en el reparto haciendo de si mismo. Juntas ese cóctel de dinero, bajos fondos y un protagonista con deudas y lo que te sale es una de gángsters horteras, con un halo de desesperación constantemente flotando en el ambiente.

Diamantes en Bruto Netflix

Hay algo de disfrutar del mal ajeno en los Hermanos Safdie. La composición y desarrollo de la película parece decirnos eso. Tanto sufrimiento, tortura y estrés no es normal, ni siquiera para un ciudadano de película. Y quizá por ello uno consigue empatizar con Howard Ratner, y espera que por una vez algo le funcione, alguna de sus estúpidas ideas de último segundo le salga bien. El apostar por planos tan cercanos también contribuye a ello, así como a insistir y profundizar en la atmósfera atosigante en la que se sumerge de principio a fin esta buena película que es Diamantes en bruto.

Adam Sandler. Ay, amigo Adam. En su momento, hace unos años, me preguntaba porqué seguíamos viendo sus películas. Sí, lo admito, el tipo me cae extrañamente bien y disfruto con sus films, incluso con esos tan malo que parecen tan avariciososo como el Howard Ratner que aquí caracteriza. El caso es que Sandler había construido algunos interesantes trabajos. A saber: Embriagado de amor (Punch Drunk Love) y la poco conocida y recomendable Reign Over Me de 2007. Tengo pendiente The Meyerowitz Stories. En Diamantes en bruto Adam Sandler realiza sin duda su mejor trabajo, uno que mejora estos tres nombrados, uno que, en definitiva, le puso incluso entre las opciones a quinto nominado al Oscar como Mejor Actor -con varios actores más, todo sea dicho, debido al buen nivel de 2019-.

Si con todos estos motivos aún te planteas si Diamantes en bruto merece la pena, te lo diré claramente: sí. Porque el viaje que plantean los Hermanos Safdie, ese estrés, esa tensión, esa tortura en la que nos envuelve, ese ambiente sofocante, resulta ser una buena película. Teniéndola en Netflix parece casi un insulto no darle una oportunidad más pronto que tarde.