Hubo un tiempo en el que Superman y Batman no tenían competencia alguna en el mundo cinematográfico en lo que a superhéroes se refiere. En el caso del marciano kriptoniano, gracias a una longeva saga (la más extensa dedicada a un solo héroe con superpoderes) y a ser, sobretodo, el primero de la lista allá por los 70, encarnado por Christopher Reeve. En el caso del segundo gracias a la saga iniciada por Tim Burton que le dotó de un toque oscurantista que brilló en dos films.

Pero Superman se pasó de rosca, y a Batman el cambio de actor -y sobretodo de director- le sentó fatal, por lo que las películas de superhéroes parecían pasar de moda. Y entonces llegaron ellos. Esos seres ‘raritos’ llamados X-Men y una trilogía sobre Spiderman de la mano de Sam Raimi que levantaron a inicios del Siglo XXI el panorama en el mundo cinematográfico. Ya nada volvería a ser como antes. Porque apenas 17 años después la saga de los hombres mutantes va por su enésima aparición habiéndose permitido el lujo de realizar films con dos generaciones de actores diferentes e incluso juntarlos a todos en un film. Y porque en todo este tiempo hemos oído hablar -los que no somos fans de los cómics- de numerosos superhéroes de los que desconocíamos su existencia.

Y en esta guerra quien ha tomado la delantera, por completo, es Marvel, dejando a DC Comics -quienes tienen a Superman y Batman, entre otros, en su cartera de clientes- con un rol secundario por no haber sabido coger el testigo a tiempo. A pesar, todo hay que decirlo, de que si hay una trilogía que merece todos los aplausos es la dirigida por Christopher Nolan sobre Batman. Sobretodo recordando esa obra maestra del género que supone la aún inalcanzable El Caballero Oscuro. Pero no hemos venido a alabar a un pedazo director -olé su madre- como es Nolan, ni a Christian Bale, ni al posiblemente superhéroe que mejor rendimiento da en pantalla. Lo que queremos es diseccionar cómo han iniciado sus sagas Marvel y DC.

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Con Robert Downey Jr. comenzó todo

Todo comenzó con la irrupción de Iron Man. Con un buen actor en una segunda juventud como es Robert Downey Jr., Marvel inició lo que a día de hoy es una trilogía. Y no se quedó ahí. Fue dando vida a otros ‘monstruos‘ de los superpoderes como Thor y Capitán América -todos ellos también alcanzando la trilogía-, a los que se unió un Hulk que a pesar de solo contar con un film con diferente actor, se tomó por buena la historia que narraban en el film interpretado por Edward Norton. A partir de ahí es casi imposible enumerar y resumir el orden de todas las películas de la Marvel que guardan relación. Es tal el punto milimétrico de planificación que incluso han incluido en las terceras partes de Capitán América y Thor a algunos de los protagonistas de la saga, con lo cual un film, aunque pueda verse sin la necesidad de un otro, necesita de éste para su completo entendimiento.

La maquinaria no para, y eso que la primera parte de Iron Man es de 2008. Hagan cuentas, para 2019 la saga tendrá más de la veintena de films, en poco más de una década. Eso sin contar las series que han ido apareciendo que, al mismo modo, sirven para dotar de más empaque a la saga cinematográfica. Todo es parte del mismo cuerpo y fue creado paso a paso, con un objetivo claro. En el otro lado del ring queda DC Comics, que está intentando levantar -y posiblemente lo haga- una saga sobre La Liga de la Justicia que tiene a Superman y Batman como los dos jefes del corral. La parte fácil ya la tenían y no por habérselo currado mucho, que digamos. El hecho de contar con los quizá dos superhéroes más famosos les daba una ventaja que Marvel antes de jugársela con Iron Man no tenía. Y la saga basada en los héroes de DC arrancó prácticamente de la noche a la mañana, construyéndose por el tejado.

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Nace una Saga

Porque de poco sirve que la primera parte de la saga sí que fuera de un superhéroe en concreto. El tercer intento de arrancar con Superman de la mano de Zack Snyder y El Hombre de Acero fue un film tan exitoso como poco aplaudido. Flojo en gran medida por querer ahondar excesivamente de una manera lenta, muy lenta, en la historia del extraterrestre. No es el peor film ni mucho menos sobre superhéroes -ahí están Los Cuatro Fantásticos y ese bodriete que se construyó, por no decir otra cosa, el año pasado- pero hay que reconocer que no es la mejor manera de captar la atención de la clientela.

Este Superman no hubiera ido a ninguna parte a la larga -como pasó con el anterior pocos años atrás- si no se arrancaba con la saga. Y no se quiso esperar. Sin Bale y sin Nolan pero con Snyder bastaba para crear Batman vs Superman: El Amanecer de la Justicia. Al frente del otro gran papel se colocó a Ben Affleck que ya pasada su época oscura hizo un buen papel del héroe de Gotham. Pero con eso no bastaba. Porque nuevamente se cayó en el error de contar mucha historia con poca chicha. Y el error estaba en querernos contar en par de horas y media la existencia de un Batman que ya conocíamos pero que al mismo tiempo nada tiene que ver con los anteriores, el porqué estaban enfurruñados los dos artistas de la farándula y el meter secuencias de acción que impresionen y enganchen como buena película de superhéroes.

Dentro del desaguisado asunto, Snyder salvó la papeleta por los pelos. Pero cuando Los Vengadores de Marvel salieron juntos por primera vez ya había un buen puñado de films a sus espaldas y saldaron la papeleta con un notable. A la precuela de La Liga de la Justicia le faltaron cosas para llegar más arriba, y el motivo no fue otro que las prisas por hacerlo todo sin presentar a los personajes previamente. Quizás pensaron que meter a los Aquaman, Wonder Woman y Flash de la noche a la mañana a hacer sus pinitos en el cine antes de juntarlos podía ser arriesgado, y que si fallaba alguna de las piezas -o más de una- corría riesgo de que la liga justiciera desapareciese antes de nacer. El caso es que no quisieron arriesgarse y eso provocó la falta de chispa del film.

Porque bastaba un film sobre Batman, simplemente uno, interpretado por Affleck que fuera metiendo algunas ideas básicas como que Gotham y Metrópolis son dos ciudades enormes, situadas cerquísima la una de la otra -aunque una parezca vivir de noche y la otra de día- y que, por lo tanto, ambos superhéroes conocen la existencia del otro. Pequeños detalles y matices que hubieran liberado a este mastodóntico film de tener que contarnos tanta historieta de por qué están enfadados.

De momento todo sigue adelante. El año que viene llegará a las pantallas La Liga de la Justicia donde ya se meten de lleno los personajes mencionados. Nuevamente suponemos que tocará contar algo de cada uno de ellos y meternos en la historia poco a poco, nuevo error, por no haber hecho los deberes antes de lo debido. Al menos, sirva para subir nota, Wonder Woman tendrá pocos meses antes la oportunidad de su spin off para conocer algo más de ella antes de que Affleck y su cuadrilla de ‘expendables‘ hagan las delicias de la gente.

Son dos formas diferentes de llevar adelante una saga de películas que guarden relación entre sí. A Marvel su universo le está funcionando de maravilla y ya están en plena fase 3 con lo que la rueda no parece que pare hasta que no digan ellos basta. La Liga de la Justicia, por su parte, debe esperar a ver los resultados de su primer envite juntos. Aunque ya está de camino Aquaman -sin olvidar su cameo en Entourage– y pronto parece que arrancarán los spin off del resto de protagonistas de la saga. Y no nos olvidemos, para deleite de los fans de DC -no todo serán palos- que este año llega la esperadísima Suicide Squad que a falta de ver la repercusión que tendrá en la saga contará con Affleck en pequeño papel como claro guiño de que todo esto va totalmente en serio.