Se acabó, ya está. La nueva trilogía de Star Wars ha llegado a su fin con El ascenso de Skywalker. O, al menos, mientras no decidan resucitar en una cuarta generación las aventuras de los Skywalker, Solo, Vader y compañía. Pero el Universo cinematográfico de George Lucas puede dar muchísimo de sí ateniéndonos al nuevo mundo que ha abierto Marvel con sus Vengadores. Así que nunca digamos que esto se ha terminado por mucho que se intuyera desde hace tiempo un fin de ciclo y, por qué no, de saga. Los fans de Star Wars llorarán las penas bien por su nuevo -ya van tres- adiós, o bien por no estar de acuerdo con la manera de cerrarlo todo. Los que no son asiduos a la fuerza, seguirán a lo suyo.

Pero algo se muere en el alma cuando una saga de Star Wars termina. Y aquí, un servidor quiso disfrutar como en los viejos tiempos de un aventura espacial. Y lo consiguió, porque El ascenso de Skywalker da a muchos fans lo que posiblemente pedían, una aventura desenfadada que vaya al grano. El montaje sigue siendo fiel al original, y su Banda Sonora, tan reconocible, obra de John Williams, también. Las transiciones, los malos, los buenos… ese espíritu algo infantil en las batallas, a modo clásico. Sin duda alguna la esencia de la trilogía original -aquello en lo que patinó Lucas en su segunda trilogía- está aquí, intacto.

Con ese ritmo vertiginoso y al grano, y sin preguntarse cómo van de un sitio a otro ni nada por el estilo, J.J.Abrams cumple con su cometido, olvidando por un momento el Episodio VIII mucho más pausado y denso, al igual que lo fuera en la trilogía original. El problema de este episodio es que se ve forzado a cerrar lo que creó su antecesor. Vayamos resumiendo, Abrams se limitó a hacer un acertado remake que contentó a muchos porque era lo que pedía la gente, el espíritu original de Lucas, con los actores de entonces. Después el marrón de saber a donde llevar el barco se lo comió otro, y las dudas al respecto -injustas, a mi parecer- llevaron a volver a Abrams a cerrar este proyecto.

Star Wars El ascenso de Skywalker

Y en esas, el director y los guionistas cogieron la base dejada hasta el momento y se han sacado de la manga algunos detalles para dotar de cierto sentido un final que parece encaminado desde el minuto cero a ser el que es. Porque poco o nada sorprende en esta Star Wars, a diferencia de las antiguas. El hecho de copiar sus bases una y otra vez puede condenar a la producción a ser tachada de poco original, pero así es. El ascenso de Skywalker camina con paso firme en cuanto se dedica a las batallas y a contarnos la historia de Rey, pero acaba por no ser un digno final -a pesar de parecer evidente- para otros personajes.

Pero tranquilos, que ha vuelto Chewie y con él hemos asistido a un festival final con pequeños homenajes a todos y cada uno de los miembros de la saga original. A fin de cuentas en lo que acertaron en el Episodio VII que ha arrancado estas nuevas aventuras y han vuelto a atinar en esta ocasión es en poner a las viejas glorias si bien no al frente del aparato, por ahí en medio para hacer que todo sea mucho más redondo.

Cabe destacar la creación de nuevos seres alienígenas que dotan de una nutrida fauna al universo cinematográfico de Star Wars. Esos descubrimientos, junto al buen hacer de Rey y los tiempos modernos -quizá excesivos detalles del cambio de siglo y las nuevas modas inundando la pantalla- hacen que El ascenso de Skywalker no se hunda y camine con relativa firmeza dentro de esta nueva trilogía. El regusto final es bueno, la sensación -como seguidor, pero no fanático- de estas aventuras, es correcto. Salí del cine contento con lo que había visto. Con la sensación de que el final era el que, posiblemente, debiera ser, pero con la también extraña sensación de que algo no acababa de convencer.

El tramo final no es todo lo acertado que debiera a pesar de moverse por los caudales que debía seguir, y la sensación de la batalla final es que el excesivo intento de convencernos con una batalla aérea junto a una trama en tierra no ha acabado de convencer, posiblemente porque por mucho que sea un sello distintivo de la saga, acaba resultando cansino si no se lleva con mucha cautela. Queda, pues, el regusto de que nos entretiene, de que es un digno final, pero que es posiblemente la menos personal y más floja de una acertada trilogía y, por lo tanto, el final de saga menos memorable de cuantos se han hecho (que no el peor episodio).