Durante casi diez años los fans de Marvel y los superhéroes esperaron ansiosos el estreno de Spider-Man en el Universo Cinematográfico Marvel. El deseo era grande pero la historia era largamente conocida: los derechos del Hombre Araña los tenía Sony y el gigante tecnológico no quería regalarlos así como así. Incluso intentaron aprovechar el tirón del MCU con los films protagonizados por Andrew Garfield. Tras años de negociaciones, el acuerdo llegó y por fin pudimos disfrutar de Spider-Man: Homecoming, una entretenida película que no pasaba de ahí. No dejaba un poso inolvidable, digamos. Todo esto cambia con su secuela: Spider-Man: Far From Home.

Si con su primera película salimos encantados, con esta podemos decir que Spider-Man tiene dentro del MCU una película a su altura, a la altura de uno de los grandes nombres del elenco de superhéroes de Marvel. Entretenida de cabo a rabo, sabiendo aprovechar al máximo lo que el relato del Universo Cinematográfico Marvel nos viene contando a lo largo de la última década. Y especialmente aprovechando lo que Infinity War y Vengadores: Endgame dejaron. Lo que ese trayecto final supuso para el Hombre Araña juega un papel capital en la trama que nos cuenta Spider-Man: Far From Home.

No podía ser de otra manera, con un Peter Parker muy marcado por los sucesos que acontecieron a Tony Stark. Su mentor, su ídolo. Harto de ello, Parker solo quiere vivir como un adolescente más. Sentimientos cien por cien normales para un chaval que ha vivido de todo en los últimos años de su vida, incluso cinco años -para él menos- de existencia perdido en la nada. El breve viaje -nunca mejor dicho- que emprende en Far From Home vive en una constante pelea entre sus deseos y las obligaciones y responsabilidades que surgen de su fortaleza ética y moral.

Zendaya MCU

Esa interesante lucha interna nos mueve durante la película, en la que también disfrutamos con un enemigo que muchos anhelaban ver ante este Spider-Man que nos regala el MCU: Misterio. Siendo representado además por un actorazo como Jake Gyllenhaal. Sincera y egoístamente, me hubiera encantado poder disfrutar más de su presencia dentro del MCU, como un superhéroe y no como un villano. ¿En qué papel? Eso se lo dejo a los expertos en la materia, pero la realidad es que carisma le sobra y viendo su trabajo en Spider-Man: Far From Home el cuerpo nos pide más. Excelente, en un gran duelo con un Tom Holland que, sí, una vez más se nota que está hecho para el papel de Peter Parker/Spidey.

Con estos ingredientes y los habituales de Marvel -acción a raudales muy bien conseguida, un CGI espectacular, un gran ritmo en su desarrollo y unos personajes bien construidos- queda una película bastante redonda. Una de esas que puede hablarle a otras ‘individuales’ del MCU de tú a tú. Y es que además en esta segunda película de Spider-Man tenemos unas subtramas a la altura. Sin olvidarnos del humor que llena todo el film y que consigue sacarnos bastantes sonrisas y carcajadas. Incluso hay una inesperada química entre Zendaya y Tom Holland en lo que a trama romántica se refiere.

Y tranquilos, volveremos a ver a Spider-Man en Nueva York, por mucho que la película ‘viva’ en Europa. Hasta Happy funciona como un guante en el film. Spider-Man: Far From Home consigue convencernos y situarse como una de esas películas del Universo Marvel que querremos revisar una y otra vez. Su final nos deja con ganas de ver ya la tercera parte del Hombre Araña en el MCU. Para eso aún queda mucho y es que antes tenemos nuevos personajes e historias que descubrir. ¿Y hacia dónde se encamina la trama del Universo Cinematográfico Marvel tras Endgame? Queda mucho por conocer, pero esas dos escenas post créditos… ay, ay, ay…