Imagina que Adolf Hitler ha viajado en el tiempo y, de repente, se ha plantado en pleno siglo XXI. Complicado que ocurra, sí. Y también nada deseable. Pero ¿qué haría y como actuaría el propio dictador alemán 70 años después? Y lo más importante, ¿cómo le recibiría la sociedad actual? En la era de la información -o desinformación, ¿quizá?- plantearse un escenario como este genera cierto temor y desesperanza. Pero precisamente eso es lo que plantea Ha Vuelto (Look Who’s Back, 2015), una comedia alemana que busca la sátira y la crítica social.

En una época en la que la sociedad europea parece haberse olvidado de su historia para permitir que la extrema derecha vuelva a ganar presencia, Ha Vuelto da un aviso en clave cómica de esa parte de la sociedad que parece estar escondida esperando su momento. Sin dejar de ser políticamente correcta, el espectador puede asustarse un poco no ya con lo que la película simplemente ofrece en pantalla, sino con lo que esta plantea y la semilla que siembra en la audiencia. El film, réplica del libro de mismo nombre, como tal ha recibido críticas dispares desde su estreno, pero su éxito de taquilla en Alemania fue arrollador.

Como película Ha Vuelto no hace nada espectacular. A pesar del acertado uso del formato de falso documental se hace irregular por momentos y peca de un exceso de metraje. Junto al hecho de quedarse a medias en lo que a comedia se refiere son sus principales defectos. En su favor tiene otros aspectos interesantes. El desarrollo del personaje de Hitler es uno de ellos. Cuando ‘reaparece’ en la actual década, el dictador nazi se muestra desorientado y sobrepasado por las tecnologías actuales.

Un teléfono móvil le desconcierta tanto como ver Berlín llena de turistas de todas partes del mundo. Podemos verle aturdido por el hecho de que una mujer dirija los designios de una Alemania que, para él, debió derrumbarse ante su ‘mediocridad’ como pueblo al verse derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Entiende que el mundo ha entrado en una especie de espiral negativa, en comparación con los años en los que él vivió, más puros, supongamos. Ver como supera sus reticencias iniciales a todos esos cambios para empezar a pensar en la manera de aprovecharlos en su favor, para volver a dominar el país germano, es una de las partes relevantes de la película como tal. Porque sí, el Hitler de Ha Vuelto quiere volver a ser el Führer. De hecho y como no podría ser de otra manera bajo su manera de pensar, él sigue considerándose el Führer.

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Esa evolución de Hitler, o ver como usa las nuevas tecnologías para llegar al público, engancha al espectador mientras poco a poco el director –David Wnendt– va dejando píldoras en forma de crítica social, mostrando como una parte de la sociedad alemana no vería con muy malos ojos la vuelta de un líder con esa clase de pensamientos. Algo que podría adaptarse a otros países, como se ha visto recientemente con el ascenso de la ultra derecha en países como Francia con Marine Le Pen, o en Austria, donde el ultraderechista Norbert Hofer estuvo peleando por ganar las elecciones en la segunda vuelta.

En Ha Vuelto hacen incluso un acercamiento a un grupo nazi, poniendo en imagen y en la gran pantalla de como ese movimiento sigue vivo, aunque en un estado muy precario. El propio Hitler, excelentemente interpretado por Oliver Masucci -irónicamente más ario físicamente que el propio Hitler a pesar de no cumplir con las normas de pureza del partido nazi, debido a que su padre era italiano, como su apellido indica-, poco menos que ridiculiza a ese reducido grupo de fanáticos tras observar su sede y miembros.

El equipo que hizo la película, en palabras de Wnendt y Masucci, llegaron a asustarse con las reacciones de la gente cuando les veía por la calle. En algunos casos Masucci llegó a recibir abrazos y loas cuando caminaba vestido y actuando como el dictador alemán, en otros la gente llegaba a decirle que se necesitaba a alguien como Hitler para enderezar lo que, les decían, sucedería con la islamización de Alemania. También hubo quien llegó a pegarle o a comentarle que daba miedo. Reacciones para todos los gustos, pero que como Wnendt afirmó que mientras rodaron apreciaron “un profundo descontento en la población, con gente de todas las clases sociales demostrando que están en contra de los extranjeros y le temen a la islamización”.

No es la primera vez que se hacen comedias alrededor de la figura de Hitler. En el cine recordamos la excelente El Gran Dictador de Charlot Chaplin, o Los Productores de Mel Brooks. En Alemania los tiempos en los que se reían de la figura del dictador nazi parecieron terminar para siempre a mediados del siglo pasado. Tras la posguerra había cómicos riéndose de Adolf Hitler, quizá en un intento por demostrar que no todo el pueblo alemán era nazi, o que no todos ellos lo eran. También era un intento por pasar página. Pero allá por los sesenta se impuso la creencia de que había que tratar a Hitler como lo que era, un dictador y asesino, de manera seria y sin dar cancha a que hubiera posibilidad de reírse en torno a su figura.

En otros países como el Reino Unido no desaprovecharon cualquier oportunidad para hacer comedia a su alrededor. En Alemania costó varias décadas, pero ahora es otra era. El libro de Timur Vernes puso la semilla que la película terminó de germinar. Como parece que podrían volver a germinar esos movimientos de ultraderecha que desestabilizan cualquier época. Solo hay que ver los títulos de crédito de Ha Vuelto, con el Hitler de Masucci y Wnendt en un coche y recibiendo animados saludos, algunos en forma de saludo nazi, de la gente que se encuentra en las calles. Ha Vuelto es una comedia, sí, pero que ayuda a mirar más allá y darnos cuenta de a donde podríamos llegar. En las últimas escenas Hitler lo avisa, el pueblo alemán no fue engañado por la propaganda, sino que eligieron a un líder, y ese fue él. Un buen aviso de lo que podría ocurrar, así como en la película sobrevuela el recuerdo de que el ser humano tiende a no aprender de su historia. Al menos sabemos que Hitler solo resucitará en películas.