Coco irrumpió en nuestras carteleras para traer un soplo de aire fresco al cine de animación de la temporada. El 2017 no ha sido, ni de lejos, uno de los años con mejor calidad en cuanto a películas de dibujos animados; por ello, el film de Pixar da en el clavo y se postula como máxima favorita al Oscar de Mejor Película de Animación.

Hace dos décadas el cine de animación cambió por completo. La llegada de Dreamworks con El Príncipe de Egipto y poco después la joya de la corona: Shrek, surgió como cierta competencia al cine de animación de Disney. Hasta entonces prácticamente tenían el monopolio si bien otras productoras picoteaban algo. Films como En Busca del Valle Encantado o Fievel y el nuevo mundo eran ejemplos de otras productoras.

Dreamworks se metió de lleno en la pelea en los años donde Pixar había nacido, como encargada del cine Disney más moderno, aunque eso no quitaba que Disney siguiera produciendo durante años films que no tuvieran el distintivo de Pixar. Sin duda, la compañía revolucionó con Toy Story el mundo del cine de animación y a día de hoy es el gigante.

Al final el mercado se agranda y cada año hay numerosas películas de animación de productoras grandes, unidas a obras menores que no logran tener tirón entre el público, lo cual es una pena. Por ello nos centraremos en esos films que, como Coco, han sido promocionados hasta en los paquetes de cereales para que los peques de la casa pidieran a gritos ir al cine a ver el estreno de turno.

Y es ahí donde, decíamos, Coco trae un soplo y respiro. Un film diferente a otros. Dedicado a toda la familia y con guiño a México, algo que, en los tiempos que corren, es todo un detalle. Codirigida por Lee Unkrich -que estuvo tras Buscando a Nemo y Toy Story 3- y Adrián Molina, la película nos enseña un mundo de fantasía para echar a volar la imaginación de los niños, y trae los clásicos consejos Disney que tanto han funcionado a lo largo de los años.

En definitva, un film para disfrutar toda la familia que ha recibido muy buenas críticas tanto en USA como en México. Quizás no ha gozado de la unanimidad de otros films como Toy Story 3, Up o Del Revés, pero los críticos, en su mayoría, la han aplaudido.

Malos precedentes

Y el hecho de que la crítica se rinda a un film de animación no debería parecernos novedoso, ya que es un género que goza de muy buena prensa y que vive años de gloria. Sin embargo el nivel de películas de este año ha sido bastante flojo para lo que nos tienen acostumbrados, y es que las ideas poco a poco parecen acabarse y falta inspiración y savia nueva.

Que los grandes estrenos de este año, exceptuando Coco hayan sido Cars 3 o Gru: Mi Villano Favorito 3 -ambas secuelas de la secuela- o Lego Batman, que no deja de ser un spin-off de aquel descubrimiento que fue La Lego Película, nos deja a las claras que ha sido un año de S.O.S. por parte del género.

¿Y el resto de estrenos? Pues de El Bebé Jefazo o Capitán Calzoncillos se puede hablar de films diferentes, pero que proponen muy poco más allá de su idea base. Sobretodo el ejemplo gayumbil de Dreamworks, una película poco gamberra para los adultos, nada interesante para adolescentes, y demasiado gamberra para niños de poca edad. En definitiva, destinada a un rango de edad excesivamente corto para un film de animación.

Con decir que Lego Batman es de lo mejorcito y más divertido que ha dado el cine de animación este año hasta Coco, está todo dicho. Un film interesante pero que queda muy lejos de su predecesor del que salió el personaje de Batman -el de Lego, por supuesto-. Mención aparte merece Emoji, que viene a ser algo así como si a Ed Wood en su momento de menor inspiración le hubiera dado por realizar una de dibujos. Un despropósito innecesario que ha sido atizado por crítica y gran parte del público y que deja a Sony y Columbia como productoras en muy mal lugar.

Spanish Jones

Este año ha tocado el turno de una secuela: Tadeo Jones 2, como ejemplo más destacado del cine de animación en España. A pesar de seguir teniendo pocas producciones anuales y poco tirón, es buena señal que se apueste por secuelas, ya que más allá de poder parecer una ‘falta de ideas‘, el lado positivo es pensar que si se hace una secuela es porque la primera parte tuvo éxito de público.

Enrique Gato, autor de las dos obras y de Atrapa la Bandera, ha dado en el clavo y el cine español está empezando a tener brotes verdes gracias a sus tres películas y a Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, de Javier Fesser. En esta década el cine de animación español ha dado un paso de gigante con esas películas en el apartado de público, y con obras como Psiconautas (2015) cara a la crítica.