Retomamos los #ClásicosRevancha con Testigo de cargo, una de las grandes obras que nos regaló el gran director Billy Wilder. Una ingeniosa y divertida película alrededor de un por momentos delirante juicio.

Testigo de cargo
Director: Billy Wilder

Año: 1957

Reparto: Charles Laughton, Marlene Dietrich, Tyrone Power, Elsa Lanchester, Una O’Connor, Ian Wolfe, Henry Daniell.

Sinopsis: Un hombre es acusado de un asesinato que asegura no haber cometido. Con todas las pruebas en su contra, un prestigioso y concienzudo abogado peleará por restablecer justicia con su cliente, en un juicio donde nada es lo que parece.

Si alguien tiene alguna duda sobre la relevancia de Billy Wilder en el cine, tanto en el contemporáneo como a lo largo de su historia, bien hará en revisar su filmografía. Como, por ejemplo, una Testigo de cargo maravillosa de principio a fin, una película en la que nada es lo que parece y en la que el director hace de su ingenioso guion algo delirante y descacharrante a partes iguales.

Basada en una obra de Agatha Christie, desde su genial arranque Billy Wilder nos atrapa con un juego de ser y no ser, de mentiras arriesgadas y medias verdades. Comenzamos intrigados por ese prestigioso abogado que tan bien encarna Charles Laughton, mimetizado al cien por cien con el personaje, y poco a poco vamos conociendo el resto de piezas del puzzle o, mejor dicho, enigma que deberemos resolver. Lo daremos por imposible, Wilder decide jugar con nosotros de una manera magistral y daremos por bueno todo lo que decide crear.

Si es interesante esa trama llena de medias verdades, intrigas y sospechas, no lo es menos el sarcasmo y humor que destila Testigo de cargo de principio a fin. Pero, además, Wilder nos ofrece un ensayo sobre la pasión y el amor, la venganza, las traiciones más crudas y dolorosas, el devenir y la lucha de la justicia, el trabajo de un abogado para y por su cliente, las dudas que se le generan en el proceso. Una película con mucha miga, sin duda una de las más grandes obras sobre juicios que nos ha dejado el séptimo arte.

Billy Wilder apenas emplea un puñado pequeño de localizaciones, pero consigue dotar a Testigo de cargo de una frescura y agilidad que pocos hubieran sido capaces de lograr. Además cuenta con un trío de actores a un nivel incomensurable. Charles Laughton aparece sublime como el protagonista, Sir Wilfrid Robarts. Se echa la película sobre la espalda y por momentos vemos que es él mismo el abogado, no un personaje de película. Tyrone Power se maneja a la perfección entre la normalidad y la sobreactuación para poner un contrapunto buenísimo tanto a Laughton como a su pareja cinematográfica. Esa Marlene Dietrich majestuosa, brillante, magnética y enigmática. Enorme papel el de la alemana.

Con todos esos mimbres Billy Wilder consigue una fluidez que le otorga un aura de contemporaneidad total y absoluta, como si por ella no hubiera pasado un solo día desde su estreno a finales de la década de los cincuenta. Para algunos será cosa menor, pero la realidad es que esto es cosa mayor.

Testigo de cargo película

La escena de Testigo de cargo

Bien podría señalar aquí cualquier diálogo compartido por Sir Wilfrid Robarts (Charles Laughton) y su enfermera Miss Plimsoll (Elsa Lanchester). Divertidos compañeros que en cada escena nos hacen disfrutar con sus respuestas en forma de diálogo, gesto o acción. O la desesperación mostrada por Leonard Vole para que crean en su inocencia desde que entra por la puerta del despacho de Sir Robarts.

Sin embargo no puedo más que quedarme con el juicio final. Desde el momento en el que la película pone pie en la sala del juzgado, Testigo de cargo se sitúa como uno de esos grandes films que nos ha regalado el cine. El enfrentamiento entre Laughton y Dietrich es sencillamente maravilloso, el destape del caso, las dudas mostradas por Sir Robarts, los pasos seguidos para llegar a un final inesperado y que sigue causando polémica. Todo ello es obra de la genial mente de Billy Wilder. Gracias, señor.

¿Por qué seleccionamos Testigo de cargo?

En esta primera tanda de #ClásicosRevancha debía haber una obra del gran Billy Wilder. Y muchas eran las opciones, no vamos a engañarnos. ‘El Crepúsculo de los Dioses’, ‘Con faldas y a lo loco’, ‘La tentación vive arriba’, ‘El apartamento’…, si estiramos el concepto de clásico -algo que seguramente algún día ocurra, al fin y al cabo los años pasan inexorablemente- podemos irnos a ‘Primera Plana’.

Sin embargo es la maravillosa conjunción de tres actores en estado de gracia, un director irrepetible y maestro de muchos, y el hecho de ser quizá la mejor película de juicios que nos ha dejado el cine en todas su historia la que le han dado a Testigo de cargo el derecho de ser la primera película de Billy Wilder en aparecer por aquí. Un placer, Mister Wilder.