Con El Acorazado Potemkin inauguramos nueva sección en Revancha. Cada mes repasaremos y hablaremos una obra del cine clásico. Queremos rendir homenaje a aquellos que poco a poco fueron construyendo el cine hasta llegar a lo que es hoy. Llega #ClásicosRevancha.

El Acorazado Potemkin
Director: Serguéi Eisenstein.

Año 1925. 77 minutos. Productora: Goskino

Reparto: Aleksandr Antonov, Vladimir Barsky, Grigori Aleksandrov, Mikhail Gomorov, Ivan Bobrov, Aleksandr Levshin, Konstantin Feldman

Sinopsis de El Acorazado Potemkin

Película propagandística en la que la tripulación del acorazado Potemkin se rebela contra sus oficiales, cansados del maltrato moral y físico que sufren. Este motín dará pie a una mayor revolución en la Rusia zarista.


La primera vez que vi El Acorazado Potemkin fue en plena etapa universitaria. De aquello hace ya más de 10 años. Si bien no toda la película se grabó en mi memoria, sí lo hicieron determinadas escenas. Incluida, por supuesto, la de las escaleras de Odessa. Si bien mi recuerdo de El Acorazado Potemkin no era total, sí tengo un nítido recuerdo de cómo me llegó emocionalmente. Algo que me sorprendió por ser cine mudo y no estar yo acostumbrado a él.

Quizá fue precisamente eso. O quizá el hecho de ser consciente de que debía mirarla con una mezcla de ojos de 1925 y ojos de mi yo actual. Intentaba canalizar lo que veía ante mis ojos y disfrutaba con el montaje de un genio como Serguéi Eisenstein. Cada secuencia de escenas estaba editada con un pensamiento simple y claro: llamar a la emotividad del espectador. Intentaba generar una explosión interna del que miraba con inocentes ojos una aparente historia de propaganda.

En un tipo de montaje sin precedentes, El Acorazado Potemkin nos unía al destino de los revolucionarios rusos de 1905. A esos marineros que lucharon por mejorar sus condiciones. El uso de cortes en el proceso de la acción termina por generar en el espectador un deseo por el éxito de los revolucionarios. La diferencia entre buenos y malos no estaba contada o narrada de una manera obvia, sino que era esa sucesión de escenas la que nos dirigía las emociones.

Serguéi Eisenstein

Vista de nuevo, El Acorazado Potemkin ha renovado en mi las sensaciones que tuve hace más de una década. Un film de 1925, un tipo de montaje mil veces visto después. Y lo ha vuelto a conseguir. Este es uno de los motivos por los que es una de las grandes películas de la historia del cine. Como los marineros del acorazado, Eisenstein fue un revolucionario que con esta película dio un vuelco de 180 grados al cine de su época. Reconocido para la eternidad, él acabo sumido en el olvido.

Su film fue censurado en numerosos países, tachado de violento -por las escenas de violencia gráfica- e incluso él mismo cayó en desgracia en la URSS. Con lo que eso suponía. Antes nos dejó El Acorazado Potemkin, película para la historia. Una clase para cualquier aprendiz del lenguaje audiovisual.

La Escena de El Acorazado Potemkin

Aunque hay varias escenas que merecen ser consideradas como, al menos, interesantes, es indudable que en El Acorazado Potemkin, si hablamos de escenas, hablamos de las escaleras de Odessa. En dicha escena Eisenstein se vale de ese montaje emocional que propone para ir mostrando, poco a poco, como el poder y la burguesía termina por oprimir una vez más a un pueblo que quería levantarse.

El carro de bebé cayendo escaleras abajo es una buena muestra de ello. Así Eisenstein nos ofrece una alegoría de la inocencia siendo golpeada por el viejo mundo. El rostro de la mujer ensangrentada es un fuerte shock ante lo que vive el espectador.

El Acorazado Potemkin

¿Por qué seleccionamos El Acorazado Potemkin?

Esta tiene fácil respuesta. Su director, Serguéi Eisenstein, y lo que la película ha supuesto para el desarrollo y evolución del cine. El montaje buscando lo emotivo o emocional que plantea Eisenstein ha sido figura clave del cine desde 1925. También en documentales y otros productos audiovisuales. Aún a pesar de ser este un film puramente propagandístico, los conceptos que plantea y desarrolla Eisenstein en El Acorazado Potemkin fueron evolucionando en el cine comercial.

Es igualmente relevante el constante cambio de planos, dotando así de gran ritmo a la película, y su querencia por una cámara en constante movimiento. Esto último se contrapone ante un cine de la época más estático. Además, consigue así mostrar la energía y evolución de unos tiempos -y hechos- convulsos.

Eisenstein consiguió así difundir el mensaje que se le había pedido: que la revolución era el mejor camino para los ciudadanos del pueblo. Cumplió con su trabajo de manera intachable. Los genios trascienden a su tiempo. Serguéi Eisenstein lo hizo.