#ClásicosRevancha hace su segunda parada en una de las obras maestras de la historia del cine. Orson Welles y su Ciudadano Kane, una de esas películas que ha sido clave para cineastas posteriores.

Ciudadano Kane
Director: Orson Welles

Año: 1941

Reparto: Orson Welles, Everett Sloane, Joseph Cotten, Ruth Warrick, Dorothy Comingmore.

Sinopsis: Vida y obra del personaje ficticio Charles Foster Kane, magnate de los medios de comunicación y personaje muy influente en la política de su tiempo.

Nombrada como la mejor película de todos los tiempos por numerosas revistas, webs y críticos especializados, Ciudadano Kane no necesita ningún tipo de presentación. Un novato en la dirección como Orson Welles construyó una película eterna. Demostró que los genios no necesitan experiencia para demostrar sus capacidades. También enseñó que el cine debía seguir evolucionando, como lo había hecho pasando del cine mudo al sonoro. O como lo hizo con películas como El Acorazado Potemkin y sus avances en el lenguaje.

Orson Welles se valió de ser una esponja y absorber los conocimientos que otros habían mostrado con cuentagotas, en pequeñas pinceladas. Welles señalaba que para preparar Ciudadano Kane se había limitado a ver repetidas veces La Diligencia de John Ford. Cuesta creerle, más teniendo en cuenta lo que le gustaba exagerar anécdotas o directamente soltar pequeñas mentirijillas para engrandecer su figura o una historia. Sea como fuere, lo cierto es que Ciudadano Kane aportó nuevas maneras de entender el lenguaje cinematográfico.

No inventó nada. Se limitó a reunir y desarrollar más ampliamente lo que otros habían intentado. El uso de una gran profundidad de campo le da a Ciudadano Kane un aspecto completamente diferente a lo que se había visto anteriormente. Como el empleo reiterativo de flashbacks para seguir la narración. La sutil manera en la que usa el contrapicado para dotarle al personaje de Charles Foster Kane ricos matices. O su absorbente música. Aspectos todos ellos interesantes y que desarrollo un tipo, como decía, novato.

Orson Welles no volvió a crear una obra de esta magnitud. Pero ¿quién sí lo ha hecho? Y en su día los Oscars se olvidaron del director y de Ciudadano Kane, premiándola solo por su gran guion. Claro que esto de los Oscars y películas olvidadas da para mucho. Comentadas sus bondades, no puedo dejar escapar la oportunidad de señalar que Ciudadano Kane es una de mis películas favoritas. No me canso de verla jamás y recaigo en la tentación de verla una y otra vez. Con gusto. Por su belleza técnica y narrativa. Y por contar esa brillante historia con el periodismo de trasfondo. Ciudadano Kane es un placer para los sentidos.

ciudadano Kane

La escena de Ciudadano Kane

Sin duda me quedo con esa escena en la que vemos el alejamiento del primer matrimonio de Charles Foster Kane. Aunque la ruptura definitiva llega en otro momento y por algo diferente, en una escena de apenas unos minutos entendemos con una facilidad increíble cómo lo que al principio eran rosas, al final eran truenos. Y Orson Welles consigue mostrárnoslo con sutileza gracias al sucesivo uso de flashbacks que nos ponen en situación.

Sin cambiar de lugar, con planos similares o idénticos, alrededor de una misma mesa, una comida, dos personas que vemos ilusionadas y terminan separadas entre si. A base de magníficos cambios de tiempo y un guion claro, sencillo, pero magníficamente elaborada. Sí, hay otras escenas fantásticas en la película. El uso del contrapicado bien merece destacar alguna de ellas. O esas en las que Charles Foster Kane se aleja del primer plano para irse al fondo de la escena y así comprobar lo nítido que se aprecia todo el encuadre. Pero en su día la escena entre el matrimonio me marcó.

La polémica sobre Orson Welles

El estreno y la distribución de Ciudadano Kane no estuvo exenta de polémica en su día. ¿Motivo? William Randolph Hearst. Es innegable que la película está basada en el magnate de los medios de comunicación de finales del siglo XIX y principios del XX. Cualquiera que conozca un poco la trayectoria y vida de William Randolph Hearst encontrará numerosas similitudes en Ciudadano Kane. Y esto le supuso más de un problema a Orson Welles y RKO, su productora.

Hearst fue en su momento uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos y América en general. Capaz de marcar la agenda política del país desde sus periódicos, como hizo con la Guerra de Cuba. El Gobierno estadounidense no se planteaba entrar en guerra con España hasta que el sensacionalismo de los periódicos de Hearst le dejó sin opciones. Uno puede imaginarse la ecuación: poder, Hearst, Ciudadano Kane y una imagen que preservar.

William Randolph Hearst intentó vetar el estreno de Ciudadano Kane. Quiso enterrar la película. No lo consiguió y esta pudo estrenarse. Su poder ya no era el mismo, resignado a perder periódicos y capacidad económica. Aunque sí consiguió que en taquilla Ciudadano Kane no tuviera un rendimiento destacable.

Ciudadano Kane

¿Por qué seleccionamos Ciudadano Kane?

El simple hecho de ser una de las obras maestras del cine le da toda la legitimidad para ser una de las primeras películas en aparecer por #ClásicosRevancha. Su exploración en las innovaciones que algunos otros habían dejado entrever en sus películas, y como Orson Welles las mezcló de magnífica manera en Ciudadano Kane es motivo de gozo. De disfrute. De felicidad para un cinéfilo. Puede gustarte más o menos, pero incluso con los ojos de hoy Ciudadano Kane es una película que destaca, resalta y deja poso en el espectador.

Además, yendo a lo puramente personal, Ciudadano Kane tiene esos ingredientes periodísticos que, como periodista, me encantan. Un guion fantástico, trabajado desde la primera a la última letra, con unos diálogos ingeniosos y una evolución en la historia fantástica. Y algo que no había comentado previamente, la excelente idea de Welles al hacer del periodista entrevistador una especie de espectador. Vamos de su mano, siendo las personas que rodearon a Kane y sus historias quienes ponen voz y ojos. Otro aspecto rompedor: el uso de varios narradores.

Otros aspectos como el hecho de que los personajes se pisen los diálogos. La costumbre teatral de que los actores no pisasen sus líneas fue poco a poco perdiendo relevancia gracias a Ciudadano Kane. También el que nos genere más preguntas al final con respecto a las iniciales de los primeros minutos de metraje, un aspecto interesante para la época. En definitiva, de Ciudadano Kane necesitaríamos el doble de estas palabras para hacerle justicia. Una película excelente. Historia del cine.