Clásicos Revancha
  1. El acorazado Potemkin, Serguei Eisenstein (1925)
  2. Ciudadano Kane, Orson Wells (1941)
  3. Testigo de cargo, Billy Wilder (1957)
  4. Sucedió una noche, Frank Capra (1934) 
Casablanca

Director: Michael Curtiz

Año: 1942

Reparto: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, Conrad Veidt.

Sinopsis: Casablanca es el punto inicial de huida ante el miedo al nazismo. Una mezcla de nacionalidades hacen de la ciudad una suerte de ciudad sin ley, donde los pasaportes para escapar hacia Lisboa (y Estados Unidos) cotizan caro en el mercado negro. El héroe de la resistencia checa busca huir y para ello dependerá del antiguo amante de su mujer. Las tropas alemanas no lo pondrán nada fácil.

Clásico entre clásicos, la película ‘Casablanca’ es sin duda una de las mejores de la historia del cine. Una obra atemporal, una de esas que nació con vocación de perdurar en la eternidad sin ser consciente de ello. Sus tres Premios Oscar no hacían presagiar que ‘Casablanca’ acabaría instaurada en el imaginario popular como una de las películas clave del cine. Una obra maestra, una joya que nos habla de las relaciones humanas, que nos da una pequeña lección de historia sin necesidad de meterse de lleno en uno de los frentes bélicos activos de la Segunda Guerra Mundial.

‘Casablanca’ no tenía demasiadas pretensiones más allá de ser un intento de repetir el éxito que tuvo ‘Argel’ (1938). Sin embargo esta no pasa de ser una película entretenida mientras que ‘Casablanca’ es historia del cine. ¿Por qué? Motivos varios. Es un film fresco, ágil y que luce tan actual como nos lo permite el afiladísimo guion. Curioso, esto, cuando buena parte de los diálogos son improvisados. El hecho de ser una película propagandística en plena Segunda Guerra Mundial, con Estados Unidos realizando su parte para ir entrando en el conflicto así como Hollywood poniendo del lado correcto a sus espectadores, no hace que ‘Casablanca’ pierda ningún tipo de valor. Ya vimos en nuestro especial sobre el cine durante la Segunda Guerra Mundial que hubo material de primerísimo nivel.

Franceses, alemanes, estadounidenses, checos y otras nacionalidades que aparecen representados en ‘Casablanca’ para ofrecer una imagen de lo que podía ser una teórica ciudad libre, un puerto de huida y salida para una vida mejor. Una ciudad sin ley, donde todo vale y mientras unos solo quieren disfrutar de las banalidades que nos da la vida, otros luchan por su vida y por lograr un mundo mejor. Esa dualidad aparece representada de manera magnífica ya en la primera media hora de película, en esa presentación del Rick’s Café, un lugar que ‘Casablanca’ convirtió en historia del cine.

Audiovisualmente es una joya. La banda sonora realizada por el maestro Max Steiner es perfecta, sencillamente perfecta. ‘As Time Goes By’ nos ha quedado como otro símbolo cinematográfico. ‘Tócala Sam’. Ay, Ilsa. El magnífico ritmo cinematográfico con el que nos enamora ‘Casablanca’, acompañado por una excelente fotografía con ese blanco y negro que nos permite ver los colores, oler el Rick’s Café, ver y sentir las calles de la ciudad marroquí. Una delicia se mire por donde se mire.

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¿Y las interpretaciones? Centrémonos en sus protagonistas. Espectaculares. Decía en Twitter que veo ‘Casablanca’ y me enamoro de ambos, tanto de Humphrey Bogart como de Ingrid Bergman. Dos enormes actores en quizá el mejor momento de sus respectivas carreras, cuanto menos en estado de gracia sin duda, que transmiten amor, desamor, desesperanza, resignación, miedo, ansia de libertad. Todo y más. La mirada de Bogart es la mirada de todos y cada uno de nosotros. La de Bergman lo mismo. La química entre ambos. Michael Curtiz incluso dejó a la Bergman con la duda de no saber de quién debía enamorarse de cara al final de la película, si de Rick o su marido Laszlo. “Mira a los dos con ojos de enamorada”, le dijo Curtiz. Dicho y hecho. Sublime.

‘Casablanca’ es más que una historia de amor, mucho más que una historia de buenos y malos, de libertad o de guerra fuera del frente. ‘Casablanca’ es una película con enormes lecturas y muchas de ellas antagónicas entre sí. Vive en una constante pelea donde somos nosotros los luchadores. Por momentos idealista, en otros tan realista que duele, que llena. La eterna soledad de Rick y su miedo a volver a confiar, el cariño de Sam, los dilemas morales y éticos que plantea y su ligereza y acierto al soltar chascarrillos cómicos que ayudan a liberar carga dramática.

La generosidad y empatía, la lucha clandestina, la propaganda antinazi, el ansia de libertad, el amor incondicional y eterno. El sarcasmo de Rick. La fluidez de sus diálogos. Su icónico e inolvidable final. Qué final. Cuando uno lo ve por primera vez entiende que la nuestra será una bella amistad con esta excelente película que es ‘Casablanca’. Una joya. Una maravilla a disfrutar. Larga vida al Rick’s Café.

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La escena de ‘Casablanca’

Tenemos como mínimo media decena, sino una decena completa, para escoger como la escena que situamos como clave, favorita o sencillamente la elegida en esta sección de nuestros ‘Clásicos Revancha’. Y sin embargo lo tenemos claro. Podríamos ir a su final, podríamos ir a cualquier diálogo de Rick con casi cualquier secundario que le acompañe, podríamos ir a ese momento en el que la Marsellesa acallan los cánticos nazis. Pero no.

Nos vamos al primer momento en el que descubrimos a Ilsa, una deslumbrante Ingrid Bergman que hace acto de presencia en el Café de Rick. ‘Tócala, Sam. Toca ‘As Time Goes By’. La primera vez que ella y Rick se encuentran. Sus miradas. Los ojos dolidos y desolados de Rick. Los vidriosos, llorosos, de Ilsa. Y de repente entendemos todo. Entendemos a Rick, entendemos lo que sucede y lo que está por venir. Se nos pone la piel de gallina descubriendo el amor, el dolor, con solo ver unos ojos mirarse. Con una costumbre que cambia. Con una canción que duele.

¿Por qué seleccionamos ‘Casablanca’?

Si decimos que es ‘Casablanca’ es una de las más grandes películas de la historia del cine, no podía faltar en los ‘Clásicos Revancha’. Es historia del cine. No tiene nada que la haga innovadora como ‘El acorazado Potempkin’ o ‘Ciudadano Kane’, y sin embargo tenemos la sensación de que lo es. No hace nada nuevo. Pero no es esa su fuerza. Esta radica en su historia, su trama y sus actores. En lo importantes que llegan a ser sus diferentes mensajes para el espectador.

En los dilemas que plantea. En cómo nos muestra las relaciones humanas y sus idas y venidas. En, también, lo que supuso para las mentes de muchas mujeres de cara a dejar a tu marido atrás, porque ay, Ilsa, sabemos que realmente ese era tu deseo. Su manera de mostrarnos el conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial, parece inexistente y en cambio es perfecto. Y sobre todo, está aquí porque nos encanta y eso ya debiera ser motivo suficiente y porque, si no la has visto, queremos motivarte a que lo hagas. ‘Casablanca’ debe ser celebrada.