Aprovechamos el maratón de películas de Marvel propuesto por La Buhardilla Marvel en Twitter –podéis verlo aquí-, para hacer una crítica de cada película. Será, eso sí, una crítica diferente a las habituales que podéis leer por aquí. Venimos de Guardianes de la Galaxia. Continuamos con Capitán América: El Soldado de Invierno.

Capitán América: El Soldado de Invierno es una delicia. Una película que ofrece suspense y acción a raudales. Consigue mantener el nivel en todo momento. En otras palabras: la historia de Capitán América: El Soldado de Invierno funciona genial. Nos encontramos ante una entrega Marvel con suspense, intriga y sus dosis habituales de acción y batallas. Aquí el humor queda en un segundo plano, mientras seguimos profundizando en Steve Rogers.

Algo que funciona muy bien en Capitán América: El Soldado de Invierno es la decisión de incluir a la Viuda Negra como casi co-protagonista. Scarlett Johansson brilla en su papel y hace brillar a los que le rodean. Si a eso le sumamos la presencia habitual de Samuel L. Jackson y un Robert Redford al que choca ver en una de superhéroes, pero que está muy convincente como villano… Victoria. Y si en El Primer Vengador Chris Evans no terminaba de convencernos, aquí hace ya un buen trabajo. Es el Capitán América, con todas las de la ley.

Crítica El Soldado de Invierno

Sinopsis (spoilers)

Steve Rogers está pegándose unas carreritas por Washington DC, y de paso aprovecha para vacilar a un hombre que hace lo mismo, pero más lento. ‘A tu izquierda’, le dice, como Pablo Iglesias a Iñigo Errejón. Ese hombre es Sam Wilson, Falcon. Luego se harán amiguitos porque le recomienda un disco de Marvin Gaye, que eso vale para todo. No se echan unas cervezas porque aparece Natasha Romanoff y se lleva a Rogers. Que tienen una misión, lo típico de Washington DC.

Aquí empiezan los problemas. Tienen que rescatar a unos rehenes en un barco de S.H.I.E.L.D., pero Natasha tiene una misión extra. Llevarse unos datos, a lo Wikileaks. El Capitán América se da cuenta y como él es tan noble, esto le sienta a cuerno quemado. Así que se va a los headquarters de S.H.I.E.L.D., que queda más molón que oficinas centrales, y confronta a Nick Fury. Este termina por contárselo todo, que una hostia del Capitán viste de torero a cualquiera y más si no la ves venir. El problema de Fury es que ha metido la nariz donde no tocaba y ahora van a por él.

Sale de trabajar y se va a casa en su coche. El tipo va pensando si Netflix o HBO cuando le empiezan a caer hondonadas de hostias, por todos lados. Un coche, dos, diez, una metralleta, dos, quince. Acaba hecho un cristo, pero la cosa es que escapa. Sino vaya jefecillo de un superhéroe sería. Lo siguiente que vemos es a Steve Rogers llegando a casa, tontear con su vecina, y encontrarse a Fury en su casa, hecho un cristo. Le da un USB y le dice que lo guarde y que no se fíe de nadie. Como un adolescente rulando la Clima con los colegas en los 80. De repente aparece el Soldado de Invierno y le suelta un balazo a Fury que lo deja más para allí que para aquí.

La primera pelea entre Rogers y el Soldado de Invierno termina en empate. Fury acaba en el hospital, palmera, para desdicha de Steve y Natasha, que deciden liarse a leches con quien toque para vengar esto. El caso es que tras una charla con Alexander Pierce, Steve Rogers se da cuenta de que el enemigo está en casa. No puede fiarse de nadie en S.H.I.E.L.D. De hecho él mismo está en busca y captura. Hace comando con Natasha y terminan donde hizo la instrucción militar en los 40. Está todo hecho para los zorros, pero descubren que hay una zona… secreta. Y allí, activan un ordenador que despierta a un Arnim Zola electrónico. Este les explica la que hay montada con HYDRA.

En resumen: se ha liado parda. Están metidos en S.H.I.E.L.D y el gobierno americano. De aquí en adelante es una sucesión de galletas. Entre medias descubre que Fury está vivo, matan a Pierce, y tienen que parar el lanzamiento de los helicarriers. El Capitán América se enfrenta al Soldado de Invierno. La batalla está servida.

El superhéroe

Steve Rogers sigue bajo el manto de S.H.I.E.L.D., motivado seguramente por no saber muy bien qué hacer en un tiempo que no siente como el suyo. En S.H.I.E.L.D. aún recibe encargos de un Nick Fury que le tiene muy presente. Parece sentirse aún culpable por estar en la segunda década de los 2000 y haber dejado atrás a sus amigos y, en especial, a Peggy Carter. Con ella tiene uno de los momentos más bellos del film, diferencia de edad mediante.

El Capitán América sigue fiel a sus señas de identidad, queriendo hacer el bien por encima de todo. Ni siquiera lega a cuestionárselo cuando su propia vida y libertad se ven en peligro. Su amistad con la Viuda Negra es uno de los puntos fuertes de la película, aunque ¿soy el único que ve algo entre ellos dos?

Bucky Barnes

El villano

Tres. Por un lado tenemos al villano natural, un Alexander Pierce magistralmente realizado por Robert Redford. Pierce es un alto mando de S.H.I.E.L.D., aunque en realidad está al servicio de esa HYDRA que Rogers y muchos otros creían extinta. Un villano un poco de manual, pero que funciona muy bien como catalizador de la trama.

Por otro lado tenemos a El Soldado de Invierno. Bucky Barnes, otrora mejor amigo de Steve Rogers, hoy poco menos que un robot en manos de HYDRA. El Capitán América le creía muerto, pero HYDRA, con Arnim Zola a la cabeza, le rescató, lavó la cabeza y le convirtió en el asesino definitivo. Fantástico ver los dilemas que se le plantean a Steve Rogers cuando debe enfrentarse a él.

Y tres. HYDRA. No podemos dejar de lado la organización que sigue dándole quebraderos de cabeza al Capitán América décadas después. El mensaje de meter temor en el mundo para hacer un mundo más libre, pero sin libertades, da que pensar. Y da miedo, mucho miedo.

Los actores

Hablar del buen trabajo de casting de las películas de Marvel es redundante. El nivel de los actores -y su caché- es altísimo. Sorprende ver a Robert Redford en un blockbuster de este tipo, pero el trabajo que hace es una auténtica gozada. Sus escenas con Samuel L. Jackson un deleite. Y Chris Evans, como decía, por fin se cree al cien por cien que él y solo él es el Capitán América.

El cameo de Stan Lee

En el Museo Smithsonian de Washington DC hay una exposición/sala dedicada de manera exclusiva al Capitán América y los héroes que ayudaron a terminar con la Segunda Guerra Mundial. Eso lo aprovecha Steve Rogers para robar un traje del Capitán cuando necesita uno rápidamente. Cuando Stan Lee, como guarda, se da cuenta, lo lamenta.

Aparición de otros personajes de Marvel

Vuelve un clásico como Nick Furia, y en especial destacamos la presencia de la Viuda Negra. Se una a la fiesta de principio a fin y forma un tándem fantástico con el Capitán América. Nos conformamos con esto, a falta de una película propia. También hace acto de presencia, por primera vez, Falcon. Sam Wilson, un veterano de guerra con unas habilidades que le ayudarán mucho a Steve Rogers. Y bueno, no te pierdas la escena post créditos…

Scarlett Johansson

Lo Mejor de Capitán América: El Soldado de Invierno

Un thriller de espías bien hecho. Con acción a raudales. Y los puntos de comedia que aporta la inadaptación de Steve Rogers a los 2000. Excelentes los Russo, mostrándonos un Washington de cristal, con todo a punto de saltar por lo aires. Física y metafóricamente. La amistad entre Natasha y Steve, o entre este y Sam Wilson, son puntos extra para la película. Un gran guion, en definitiva.

Lo Peor de Capitán América: El Soldado de Invierno

Cuesta encontrar aspectos negativos. Quizá el hackeo realizado en una Apple Store cuesta verlo como creíble. O los sí pero no con Natasha Romanoff. Por decir algo.

Escena Post Créditos de Capitán América: El Soldado de Invierno

Volvemos a tener dos, algo que parece costumbre ya. En la escena a mitad de créditos nos encontramos en un lugar secreto, una especie de base de HYDRA. Aquí aparece el Barón Wolfgang von Strucker, quien sigue sediento de sangre. Muestra una confianza total en HYDRA y, de repente, vemos como tienen en su posesión el cetro de Loki. Además, tras detenerse en unas celdas, vemos a QuickSilver y la Bruja Escarlata, encerrados.

En la escena post créditos Bucky Barnes, el Soldado de Invierno, da un paseo por la exhibición sobre el Capitán América en el Smithsonian, solo para ver que ahí está su cara, su pasado, y que Steve Rogers decía la verdad.