Sorpresa inesperada: Martin Scorsese es un melómano de tomo y lomo. Sarcasmos malos a parte, la relación de Martin Scorsese con la música es larga, conocida y bien visible para cualquier espectador. Ha regado sus películas de fantásticas canciones, de rock, de jazz, de pop, de blues. Además de realizar diversos documentales de diferentes estrellas de la escena rockera como The Band (‘The Last Waltz’), The Rolling Stones (‘Shine a Light’), Bob Dylan (‘No Direction Home’ y ‘Rolling Thunder Revue’) o George Harrison (‘Living in the Material World’). Escenas icónicas de la filmografía de Scorsese puede que no hubieran sido lo mismo sin la presencia de las canciones que las acompañan. Precisamente de eso va esta lista de 16 canciones que han dotado a las películas de Martin Scorsese de un cariz especial. O viceversa.

‘Be My Baby’, The Ronettes – Malas Calles

La primera gran película de Martin Scorsese necesitaba una de esas grandes canciones para arrancar, no en vano para muchos es su primer film. Scorsese decidió comenzar sus títulos de crédito iniciales con el clásico de las Ronettes creado por Phil Spector. Ese contundente bombo acompasando la caída de Harvey Keitel en la cama es una maravilla. Ver a estos tipos duros, gángsters, gente de la calle, de esas ‘Malas Calles’ moviéndose al ritmo de ‘Be My Baby’ es una delicia. Todo ello mientras posan ante la cámara, chuleando, en lo que ya es una interesante presentación de lo que está por llegar. Buena manera de empezar para un Scorsese que tuvo que pelear para poder meter canciones de pop, rock y r&b en la película.

‘Love is Strange’, Mickey & Sylvia – Casino

Una de las mejores escenas de una de las mejores películas del director neoyorquino. El ‘Love is Strange’ se lanza a sonar en cuanto se congela la imagen, acompañando la mirada de un congelado Robert de Niro que no puede evitar mirar a esa Sharon Stone cautivadora y arrebatadora. Una diva a la que la música acompaña con el ‘you’re the one’, en ese lento caminar de Ginger con el que continua la escena. Breve, directo y la enésima muestra de cómo utilizar una canción pop en una película de gángsters.

‘Come Rain or Come Shine’, Ray Charles – El rey de la comedia

Enigmática e icónica imagen para arrancar una de las películas más peculiares de Martin Scorsese. La belleza del jazz de Ray Charles nos permite evadirnos de la locura desatada fuera de ese coche desde el que vemos unas manos pegadas al cristal del vehículo. Fuera intuimos al personaje de Robert de Niro, ese Rupert Pupkin que al principio nos parece un dicharachero mochuelo pero pronto descubrimos que sencillamente está loco de atar. Revisada la película, la dulzura del jazz y voz de Ray Charles aporta a esta apertura de créditos algo de aviso, como si quisiera indicarnos que ese chaval no anda muy bien. Y para más disfrute, mientras Jerry Lewis Langford se encuentra secuestrado, Masha (Sandra Bernhard) se lo canta a capella dando a la canción todo el significado que por fin entendemos. Ah, la locura.

‘Smokestack Lightning’, Howlin’ Wolf – El lobo de Wall Street

Una de las escenas más memorables de la película va acompañada de una de esas canciones que Martin Scorsese sabe escoger como nadie. Un desatado Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio) celebra la buena marcha de su compañía, ante una aún más desatada oficina que solo piensa en celebrar como mejor saben: con una fiesta de las que hacen historia. Una banda pone la clásica marcha militar (‘The Stars and Stripes Forever’) para de repente pasar al blues canalla y pendenciero de Howlin’ Wolf. De repente pasamos a estar en plena celebración de no sabemos muy bien qué, pero la música y sus ecos si nos señalan dónde estamos: el infierno.

‘Please Mr. Postman’, The Marvelettes – Malas Calles

Me encanta Martin Scorsese, me encanta Malas Calles y me encantan tanto las Marvelettes como su ‘Please Mr. Postman’ que después versionarían tan bien The Beatles. Esta canción y esta escena por tanto no podían faltar en esta lista en la que repasamos las canciones y escenas más icónicas del cine de Scorsese. Suenan de fondo las Marvelettes mientras se va calentando el ambiente en unos turbios billares donde acuden Keitel y De Niro para cobrar una deuda. Ver a esos tipos duros y canallas peleándose al ritmo de ‘Please Mr. Postman’ es una maravilla que solo un genio como Scorsese podía llevar a pantalla a la perfección.

‘Nobody But Me’, The Human Beinz – Infiltrados

Hay veces que se cumple aquello de ‘lo breve si bueno dos veces bueno’. Corta y veloz escena en la que el personaje de Leonardo DiCaprio destroza a un par de gángsters en una tienda donde está comiendo. Mientras escucha la conversación vamos notando como de fondo crece un sonido reconocible, ese ‘Nobody But Me’ que Scorsese soltará unido a la furia de los puños y la ira de Billy Costigan. Una seña de identidad del director y es que en cuanto escuchamos una música ‘popular’ de fondo ya ponemos las orejitas en punta: algo gordo y violento va a ocurrir.

‘Cavalleria Rusticana-Intermezzo’, Pietro Mascagni – Toro Salvaje

¿Alguien en la sala que no recuerde esta apertura de créditos? ¿Alguien que no la tenga grabada? La calma antes de la tormenta. Un inicio de película maravilloso unido a una canción a la que Martin Scorsese dota de un sentido extra. Hay algo que llega a compungir según pasan los segundos y no sabemos que es. Nos sitúa ante el drama y la violencia que está por llegar. Ese DeNiro sumergido en el papel de Jake Lamotta baila sobre el ring con una majestuosidad que Scorsese consigue gracias a una de esas excelentes canciones que él introduce como nadie.

‘Sunshine of your love’, Cream – Uno de los nuestros

Vale, esta podría haberla dejado fuera y no pasaría absolutamente nada. Es cierto. Tan cierto como que alguna buenísima escena con canción icónica de Scorsese quedará fuera a cuenta de meter esta breve secuencia. Un bar, un cigarro y la constatación de que pocos sostienen la mirada como Robert de Niro. Y diré más, a pocos les queda tan bien una canción de rock and roll. A todo esto, ¿qué tenía Martin Scorsese con Eric Clapton en ‘Uno de los nuestros’? Volveremos a ella. Y no olvidamos de otra de Clapton como la excelente ‘I looked away’ de Derek and the Dominos que suena en ‘Malas Calles’.

‘Jumpin’ Jack Flash’, The Rolling Stones – Malas Calles

Regresamos por última vez a Malas Calles para rescatar una de las escenas me atrevo a decir icónicas del cine de Martin Scorsese, que acompaña con otra de esas canciones que han terminado siendo un símbolo en su cine. Una de sus bandas de cabecera, The Rolling Stones, uno de sus actores fetiche, Robert de Niro, y de nuevo una entrada en un bar. Pocos como Scorsese para darle tal magnetismo y grandeza a una entrada en un bar. Los ojos de Keitel irradian envidia, enfado, cabreo, según ve entrar a Johnny Boy al ritmo del magnífico ‘Jumpin’ Jack Flash’ de los Stones.

‘Gimme Shelter’, The Rolling Stones – Infiltrados

Seguimos con The Rolling Stones, con Jagger, Richards y compañía, pero en este caso nos movemos a 2006 y esa gran película que es Infiltrados. Aquí Scorsese nos vuelve a deleitar con una magnífica apertura al ritmo de ‘Gimme Shelter’. La enésima muestra de cómo Martin Scorsese es capaz de conseguir que las canciones y la música sean una parte más no ya de la película sino de la trama en sí. Aquí asociamos esta canción a las calles de Boston y la dureza de un tipo como ese Frank Costello encarnado por un excelente Jack Nicholson. Extorsión desde el minuto uno y una canción sobre violencia, guerra y muerte. Y la frase: “No quiero verme condicionado por mi entorno, quiero que mi entorno esté condicionado por mí”.

‘The House of the Rising Sun’, The Animals – Casino

Vuelta a Casino para recuperar una de las escenas más memorables no solo de la película sino del cine de Scorsese y sus canciones. Simple y llanamente una descomunal muestra de violencia bruta, muerte, caída y destrucción de todo lo que habíamos visto anteriormente. Un final que apabulla, que acongoja, que desata las más bajas emociones sobre nosotros. Todo aderezado con un magnífico montaje, unido los ritmos y enigmáticos sonidos de ese clásico del rock que es ‘The House of the Rising Sun’, nos dan una escena sin duda inolvidable, un cierre perfecto para Casino. Maravilloso.

‘Mrs. Robinson’, The Lemonheads – El Lobo de Wall Street

Otro magnífico final de película, un broche de oro para el despiporre que es ‘El Lobo de Wall Street’, todo al ritmo de la versión de ‘Mrs. Robinson’ que realizaron The Lemonheads. Ritmo incansable, una batería que nos marca el paso de manera repetitiva y Kyle Chandler ganando al fin. Sí, somos muy de Leo pero Chandler nos gusta y nos cae muy bien. No es una de las mejores escenas de la película pero aquí Martin Scorsese vuelve a conjugar con maestría la unión entre escena, ritmo de esta y canciones o música. El que es un genio con poquito lo muestra.

‘Late for the Sky’, Jackson Browne – Taxi Driver

No podíamos dejar pasar una de las grandes escenas de una de las más grandes películas del director neoyorquino. Hablamos de una de las escenas clave de ‘Taxi Driver’, esa en la que Travis Bickle (Robert De Niro) se para ante el televisor de su casa, en su sofá, con su pistola en la mano apoyada sobre la cabeza. Apunta a la televisión. Empieza a jugar con la idea de atacar. Observamos el paso del cabreo y enfado por la situación social, a la deriva de la locura en la que termina sumido. La tristeza, la soledad, todo en una escena en la que Scorsese vuelve a hacer de una canción un icono de su cine, introduciéndola como parte del film y logrando un magnetismo inolvidable. Y los ojos de De Niro, ay los ojos de De Niro.

‘I jump into the fire’, Harry Nilsson – Uno de los nuestros

La deriva maníaca y drogadicta de Henry Hill (Ray Liotta) llega a su momento cumbre en esta huida alocada al ritmo de Harry Nilsson. Sí, ‘Uno de los nuestros’ es un peliculón de tomo y lomo y lo es por escenas como esta. ¿No sabes de cuál hablamos? Cocaína, una pistola, un coche, un helicóptero, unas gafas de sol. Y la paranoia excelente mostrada por Liotta. No necesitas mucho más para la excelencia si te llamas Martin Scorsese y sabes cómo poner canciones al servicio del ritmo del montaje del film.

‘Layla’, Derek and the Dominos – Uno de los nuestros

Los asombrados ojos de unos niños que juegan en la calle nos llevan a una de las mejores escenas de la filmografía de Scorsese. La mejor, quizá, aunque eso se lo dejamos al gusto del consumidor. Vuelta a Eric Clapton con el piano de ‘Layla’, obra maestra del rock. Un par de muertos en un coche. En un camión frigorífico. En un basurero. Muertos, violencia. ‘Uno de los nuestros’. Una cámara sutil, paciente, lenta, calmada. Otro momento inolvidable de mano del rock, de la música y de las canciones gracias a Martin Scorsese. No necesitamos mucho más.

‘I’m Shipping Up To Boston’, Dropkick Murphys – Infiltrados

Si no te gusta esta canción no tienes alma. He dicho. En ‘Infiltrados’ Scorsese nos la mete en vena para ponernos en acción. Nos avisa: “viene lo gordo muchachos”. Y nos sentimos preparados. Todo se desata con un Jack Nicholson desbocado, tanto que asusta. A su lado un DiCaprio excelente con un miedo que vemos in crescendo en sus ojos. Las ratas, las putas ratas. Coches en movimiento. Nervios. Adrenalina. Y los malditos Dropkick Murphys.