Cuando era un jovenzuelo vi en la tele, por casualidad, un cortometraje. No he sido nunca muy fan de la versión en miniatura del cine, pero posiblemente lo vi obnubilado por la belleza de las imágenes, la rareza de la propuesta… y pensando que sería un largometraje. Descubrí a un director que daría de qué hablar en el cine español: Javier Fesser.

El corto en cuestión era El sedcleto de la tlompeta. Sí, no me he equivocado en las letras. Era por entonces lo más surrealista que había visto, y nació a caballo de esas comedias españolas de los 90 que hoy ya son grandes clásicos como El Día de la Bestia, Airbag y Torrente. En medio de aquella vorágine de buen cine rodado con gusto, con acción, ritmo y buen humor, nacía El milagro de P. Tinto, su primer largo, y que no dejaba de ser una versión gamberra y extendida de las cosas y protagonistas que nos habíamos encontrado en su corto.

La película fue una de esas que quieres y adoras hasta la muerte… o que directamente no te hace ni pizca de gracia. A mi me pasó lo primero. Momentazos como el ‘full de negros-chinos‘ en las vías del tren, la gaseosa, el daltonismo que no distinguía la albóndiga del guisante, la curiosa forma de procrear de los ancianos protagonistas y ese par de extraterrestres y el hermanastro mayor que saludaba diciendo papi papito. Todo era tan sensacional en esa película con una banda sonora perfectamente escogida, un guión disparatado y divertido… y, sí, una fotografía preciosa, colorida y esperanzadora como la película en general.

Fesser -sí, familia del de Gomaespuma, Guillermo, quien sería guionista en el primer largo- había llegado para quedarse y sus siguientes proyectos darían de qué hablar. Su siguiente proyecto, para Canal + sería la serie de cortometrajes ‘Javi y Lucy’, por si alguno no los vivió en sus carnes se trataba de una abuela y un niño. Un minuto cada corto y en la mayoría acababa el niño por los aires tras recibir una patada de la yaya.

Ese nivel de gamberrismo no sería entendido en la entretenida pero vilipendiada La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón. Sí, era difícil llevar a carne y hueso un cómic así, y estoy convencido que mejor que Fesser para llevar a cabo el proyecto no había ni ha habido ningún director. El universo Ibañez llegó a la gran pantalla y sería un éxito de taquilla tal que Fesser dirigiría posteriormente el largometraje animado, esta vez sí con mejores críticas y que le valdría el premio a la Mejor Película de Animación en los Goya.

¿Goya? Sin duda Fesser y esa palabra están ligados porque el tercer largometraje de Javier, donde se separaba de su universo anterior pero no dejaba la fantasía de lado, arrasaría en los Premios de la Academia del cine español: Camino. Película basada en hechos reales donde narraba la vida de una joven niña de 14 años, hija de familia del Opus, que debería enfrentarse a la muerte. La película recibió un gran aluvión de críticas y dejó a Fesser en la cima del cine español.

Sin embargo su carrera varió de rumbo. Centrándose en cortometrajes y el mundo de la publicidad, Fesser únicamente ha realizado para la gran pantalla en los últimos 10 años el mencionado proyecto de Animación Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, que llevó su trabajo, y un proyecto conjunto compuesto por 5 cortometrajes titulado Al Final Todos Mueren.

Campeones: entre Javier Fesser y Javier Gutiérrez

En la película Fesser cuenta con el actor del momento: Javier Gutiérrez. Con una extensa carrera a sus espaldas, Gutiérrez fue creciendo en diferentes comedias españolas en roles secundarios, así como en series como Los Serrano o Águila Roja. Sin embargo hace cuatro años se llevó el Goya, y unos cuantos premios más por La Isla Mínima, donde tanto él como Raúl Arévalo realizaban unos papeles espectaculares. A partir de ahí todo han sido proyectos de gran nivel e interpretaciones sensacionales como las de El Desconocido, 1898: Los últimos de Filipinas o El Autor, proyecto por el que ha logrado hace poco más de un mes su segundo Goya.

Y todo eso sin renunciar a la pequeña pantalla. El año pasado se estrenaron Estoy Vivo y Vergüenza, uno de los éxitos de la plataforma Movistar. El actor en Campeones encarna el rol de un entrenador de baloncesto que, por circunstancias de la vida, acabará teniendo que entrenar a un equipo de discapacitados. Aunque se anuncia como un drama el tráiler tiene unos cuantos gags que invitan a pensar en que vuelve el Fesser más gamberro. Completan el reparto: Daniel Freire (Lucia y el Sexo) y Luisa Gavasa (ganadora del Goya como Actriz Secundaria por La Novia).