Final de película y ovación cerrada por parte de la sala en la que me encuentro. Así terminaba mi experiencia con Aquaman. Una situación que define perfectamente lo que es la película que ha firmado James Wan sobre el superhéroe de DC Comics. Entretenida, emotiva, divertida, con aventuras, acción muy bien llevada. Aquaman es una película completa. Si DC hubiera arrancado con este film su ‘Universo’, otro gallo le hubiera cantado. Pero claro, empiezas la casa por el tejado y toca remontar.

Si lo que viene de DC Comics se asemeja a Aquaman, acabaremos muy satisfechos. James Wan parece que quería sumergirnos de lleno en un mundo de cómic y lo consigue. Porque una de las grandes cualidades con las que podemos definir este film es el de ser puro cómic. En lo visual y en su desarrollo. En la historia y en la manera de contarla. Aquaman es pulp, un disfrute total para el público. Visualmente es espectacular. Y cada escena de acción tiene un sentido y está desarrollada pensando en el puro espectáculo.

La historia es simplona, de eso no cabe duda. Pero a cambio consigue meterte de lleno muy rápido. Lo hace además apostando por ser emotiva, recordando la relación entre los padres de Arthur Curry y sus primeros pinitos aprovechando sus superpoderes. No se recrea demasiado en motivaciones ni cómo ha llegado hasta ahí. Directamente se pone en modo acción y aventura. Y lo agradecemos, siendo algo tan simple pero a la vez tan diferente a lo que estamos acostumbrados. No hay una forma mejor que otra, pero desde luego que esta es una buena manera para que DC Comics se separe de la enorme sombra que el excelente Universo Cinematográfico Marvel desprende.

Crítica Aquaman

Quizá hay que pensar que en el pasado esta película no era posible. Seguramente la tecnología no lo permitía hasta ahora. Porque Aquaman se pasa como mínimo dos tercios de la película sumergida bajo el agua. Luciendo unos parajes espectaculares, mostrándonos un mar que es pura luz, nos hace querer estar ahí. Rápido pensamos en que queremos una secuela, y una tercera parte, solo por seguir disfrutando de semejantes colores. Un aspecto que ayuda a sumar en este entretenimiento palomitero puro y duro que es Aquaman. Pero un entretenimiento muy bien hecho.

De repente nos encontramos en una películas de aventuras buscando un tesoro, con los buenos siendo perseguidos por los malos. Diez minutos después la acción cobra importancia y empiezan a repartirse mamporros que, en todo momento, lucen genial. Vale, esto último no es novedad ni algo que haya que destacar como especial en las películas de superhéroes. Pero no sé, hay algo que nos parece incluso diferente. Quizá el hecho de que James Wan y su Aquaman quieran ser justo lo que es, un film que haga disfrutar a la gente sin pensar mucho más allá. Y como lo consigue, todo nos parece mejor.

Aquaman

En ese sentido, en el del entretenimiento, aquí DC Comics y Aquaman van a calzón quitado. Desatados por completo. No hay profundidad, cierto, pero tampoco hay momentos en los que el ritmo decaiga. No se hace lenta en ningún momento. Y eso, en un film de 142 minutos es destacable. Y esa ausencia de profundidad no implica que los personajes estén mal desarrollados. Al contrario. No se exceden demasiado en sus motivaciones pero entendemos en todo momento el porqué de cada paso de los principales protagonistas. No necesitamos más.

Claramente el objetivo era hacer de Aquaman un film directo, sencillo, que consiga enganchar a la gente al mundo DC de nuevo. A eso se suma un reparto correcto, en los que destacan sus dos principales protagonistas. Amber Heard le aporta a su Mera el aura de nobleza y clase que necesita. A Jason Momoa se le ve disfrutar como un enano como Aquaman. Le da un aire gamberro, enérgico y esa pinta de tipo peculiar que tiene el propio Momoa. El resto cumplidores, si no contamos como personaje al propio mar que consigue desviar nuestra vista en numerosas ocasiones.

En definitiva, Aquaman es una película que pretende ser puro entretenimiento, una historieta de superhéroes sin querer ir más allá, y lo consigue sobradamente. Queremos más, y más, y más. Un acierto por parte de James Wan y de DC Comics. Una manera fantástica de darle nuevos aires a su mundo de superhéroes, una sobre la que construir poco a poco una nueva historia tras el pasado fallido que, esperemos, terminó con la llegada de Wonder Woman. No deben competir con Marvel, deben crear su propia historia. Y Aquaman es un buen punto de partida. Aplausos para ella, sin duda.