Llega a las pantallas Perfectos Desconocidos, lo nuevo de un Álex de la Iglesia que, no contento con estrenar un film a principios de año –El Bar-, estrena ahora otro. En la película veremos caras conocidas: Belén Rueda, Eduardo Noriega, Eduard Fernández, Juana Acosta, Ernesto Alterio, Dafne Fernández y Pepón Nieto. Hay nivel.

Los siete actores se ven las caras en un film que tiene lugar en un recinto cerrado: una casa. Pero no, no estamos ante una película de terror, si no ante un experimento sociológico en toda regla. Siete amigos deciden en una cena que sería divertido poner los teléfonos encima de la mesa y coger cualquier llamada o mensaje recibido y compartirlo en público.

Con esa idea algo descabellada encima de la mesa, todo nos hace pensar que detrás de las cámaras estaría Álex de la Iglesia, capaz de coger ideas alocadas y retorcidas y hacer largometrajes de las mismas. Si piensan así, acertarán, pero solo a medias, ya que este es el film con menos label De La Iglesia de cuantos haya dirigido el director, ya que se trata de un remake de un film italiano estrenado el año pasado.

A sus casi 52 años el bilbaíno dirige su 14º largometraje para la gran pantalla -excluyendo el documental sobre Leo Messi y su capítulo para la serie de televisión Historias para no Dormir-. Catorce films que muestran una carrera quizás un tanto irregular, pero llena de ocurrencias, de momentos que forman parte del cine español moderno.

Solo un tipo como él sería capaz de tener personajes como un cura vasco dispuesto a salvar al mundo del Anticristo, inventar el planeta Asturiax, que una comunidad de vecinos se dé de leches por el dinero de una quiniela, un vaquero con camiseta del Athletic, un payaso con machete o resucitar a Raphael para hacer su propia versión de El Guateque. Todo tiene cabida en un cine que raya el histerismo por momentos, violento, y repleto de auténticos -perdón por la palabra- hijos de puta -como le gustaría decir al mismísimo Sam Peckinpah– que inundan sus películas.

Película El Día de la Bestia

Los Grandes Inicios de Álex de la Iglesia

Auspiciado por ese cortometraje sangriento titulado Mirindas Asesinas, y con un padrino como otro gamberrete  Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia irrumpió con fuerza en el mundo del cine español con Acción Mutante. Resines liderando una cuadrilla de personas repudiadas por sus deformidades, con esa carta de presentación sangrienta en medio de una boda con Karina de fondo -otra de las cualidades del director, resucitar clásicos de la música para sus films-.

Al éxito de un film gamberrete que le valió una nominación al Goya como Director Novel, le seguiría un film aún más gamberro y acertado. Si a su primer largo se le podría achacar cierta falta de ritmo o cohesión en base, quizás, al presupuesto del film, El Día de la Bestia sería algo más grande y gordo, como ya vaticinaba esa primera secuencia caída de la cruz incluida.

Sin paños calientes, El Día de la Bestia es una de las mejores comedias del cine español, un gran hallazgo y la prueba de que ese joven director, el enfant terrible del cine español, iba muy en serio. El éxito fue aún mayor, buena recaudación, ese gran descubrimiento que fue Santiago Segura, soberbio en toda la película… y el Goya a Mejor Director, incluida una nominación para el film. ¿He dicho comedia? El Día de la Bestia es de lo mejor que ha hecho el cine español en muchísimo tiempo. Y no, no me olvido del maestro Berlanga, que son palabras mayores.

Dejando esta nota subjetiva, y reconociendo que no llega a ser un film redondo en su totalidad, sobretodo después de rayar el VHS o el DVD de turno con varios visionados, es sin duda su film más redondo y logrado junto a La comunidad, un auténtico golpe encima de la mesa en forma de cine de suspense. Una versión spanish, y salvando las distancias, del cine del maestro Alfred Hitchcock. Y es que Álex de la Iglesia ya reconocería la labor del británico no solo con esta genialidad del suspense que a punto estuvo de depararle otro Goya, sino posteriormente con Crimen Ferpecto una comedieta que juega con un título del director anglosajón.

La Comunidad Película

Luces y sombras

Pero para llegar a La Comunidad nos hemos saltado deliberadamente una época un tanto extraña y oscura como fueron Perdita Durango y Muertos de Risa. Tienen sus fans, y el segundo de dichos films es el más sentido homenaje de cuantos haya hecho el director a los años 70. Pero hasta ahí, más allá de un par de gags y de la gamberrada violenta de turno, la gente esperaba mucho del director de la gran El Día de la Bestia.

Esos serían, por desgracia, los derroteros de un director que derrocha talento, buen humor y grandes ideas, pero al que le falta dotar de sentido a sus films. De la gran mayoría de su filmografía se pueden sacar secuencias memorables que provocarán las carcajadas de los espectadores, pero al mismo tiempo momentos de tedio donde la película deambula descontrolado en busca de otro momento de iluminación. Así es Álex de la Iglesia.

Y eso que su cine tiene las ideas más rocambolescas. Inventó el término Marmitako Western para un film que no estuvo a la altura de las expectativas, realizó un homenaje a Hitchcock, tal y como hemos mencionado; fue capaz de inventarse una película de un eslogan de una marca de refrescos y perpetró media road movie realmente notable con Las Brujas de Zugarramurdi, aunque la otra mitad de película acabase descontrolada y sin rumbo, como mucho de su cine.

Y entre todo ello, en una carrera repleta de momentos de luces y sombras: Balada Triste de Trompeta. Quizás su film más reconocido y aclamado de lo que llevamos de siglo, que no es poco, aplaudido por otro gamberrete como Tarantino cuyo jurado -recordemos que lo lideraba él- le otorgó el Premio a la Mejor Dirección de Cannes. Casi nada.

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Otro film que tiene las sombras del cine del director, pero que tiene momentos para vanagloriarse. Desde un arranque que, payaso con machete en mano, es la mejor secuencia bélica que ha parido el cine español, unos títulos de crédito perfectos, que desprenden franquismo por todos los poros e infunden miedo y respeto… y una secuencia memorable como la del coche de Carrero Blanco y el ya famoso: “Pero vosotros, ¿De qué circo sois?”, que dicho por un payaso a un grupo de sospechosos con bigote es una genialidad sacada de la chistera del vasco.

En el fondo, Álex De La Iglesia sigue siendo un mago del cine español, capaz de sacar una carcajada gamberra en más de un momento, como volvería a demostrar con El Bar, otro film nada redondo, irregular, pero con momentos de auténtico artista del suspense y de la comedia. Y como esperemos que demuestre con este remake. ¿Qué pasará, qué misterio habrá?