El thriller psicológico está de moda. Llevamos unos años que la ficción disfruta metiéndonos en el cuerpo esa tensión y suspense clásicos de este subgénero del thriller. En televisión hemos tenido la reciente Homecoming. Una gozada visual y narrativa que vive a su manera de los principios del thriller psicológico. La novela que en esta reseña nos ocupa, Vestido de Novia, hace lo propio. El francés Pierre Lemaitre consigue que vivamos en una tensión constante mientras disfrutamos su novela.

No podemos hablar demasiado de la trama porque caeríamos rápido en el espoiler grave. Vestido de Novia vive de giros sorprendentes -y en alguna ocasión un tanto inverosímil, pero que funciona- y por tanto toca andar con pies de plomo para completar la reseña. Pero si que puedo presentar las líneas básicas. El argumento o la premisa de Vestido de Novia parte de Sophie Duguet. Ella nos irá guiando por la novela, directa o indirectamente.

Sophie Duguet tenía una vida completamente normal. Satisfactoria. Hasta que de repente su memoria empieza a fallar. Algo no va bien. Pierde cosas. Se olvida de citas. Comete un robo que no recuerda. Y de repente, sin saber cómo ha ocurrido, ve sus manos manchadas con la sangre de varios cadáveres. Su vida ha ido cayendo en el caos. No vive. Deambula por la sociedad francesa, ella, que lo tuvo todo.

Desde ahí parten los hechos. Y seré claro. Vestido de Novia te engancha en sus primeras 10-15 páginas. Prometido. Tras leer el inicio de la novela, pronto nos encontramos con la boca abierta de par en par. Pierre Lemaitre demuestra que sabe manejarse muy bien en el terreno del thriller. Sabe cómo darle píldoras a su receptor. Mantiene la tensión con sorpresas puestas aquí y allá. Incluso cuando esperas un suceso y este efectivamente ocurre, Vestido de Novia consigue sorprenderte de alguna manera.

Novela

La novela comienza a ofrecerte respuestas pronto. No tarda en mostrarte lo que ocurre. Tras conocer a Sophie Duguet y sentirnos un tanto compungidos con su historia, cuando llegan las respuestas el golpe es total. Y no podemos parar de leer, aún a pesar de que, como decía, allá algún giro inverosímil. Alguna pequeña trampa, como de telefilm de sábado de Antena 3. Nos termina dando igual, estamos completamente vendidos al encanto de Vestido de Novia.

Esta es una de esas novelas que se leen en apenas unos días. El lector más voraz, si entra en el juego que ofrece Pierre Lemaitre, no hará sino devorar sus páginas. Vestido de Novia nos une a Sophie Duguet y su destino. Y si en unas ocasiones nos ponemos del lado de esa pobre mujer, en otras llegamos a desearle lo peor. Mientras todo esto ocurre, reflexionamos sobre qué seríamos capaces de hacer en su situación. Como afrontaríamos una pérdida repentina de memoria, sabiéndonos sanos.

Vestido de Novia es sin duda un viaje entretenido y emocionante. Es cierto que en su desenlace pierde un poco el pie, pero hemos llegado hasta aquí ya rendidos. Pierre Lemaitre, como guionista que es, sabe meterle una marcha cinematográfica que funciona a la perfección. Y así, rendidos a Vestido de Novia, terminamos como hemos empezado, con la boca abierta. Descolocados. Sorprendidos. Y queriendo más de Pierre Lemaitre.