Mi primer recuerdo de un Mundial de Fútbol es un Alemania-Bolivia del Mundial de Estados Unidos de 1994. Aquel fue el primer torneo que seguí con asiduidad, a diario. Recuerdo seguir con detenimiento la Guía Marca, dormirme en mitad de los partidos por la diferencia horaria y coger, desde entonces, cierta afición y simpatía por selecciones menores, convirtiéndome en todo un amante de las grandes sorpresas.

Por ese motivo para el siguiente Mundial, en Francia, ya conocía mejor los entresijos de como funcionaba el campeonato y pude seguir la fase de clasificación con detenimiento. Aunque entonces eso de ver partidos online o seguirlos por internet no existía -no al menos en mi humilde casa- y uno se pasaba las fechas clave leyendo las noticias del teletexto y entrando en aquellas páginas donde se iban sucediendo los diferentes grupos.

Y de toda aquella fase de clasificación, de todas las selecciones que había en liza para entrar entre las 32 mejores del mundo yo escogí mi favorita, y no paré de seguirla desde el primer día que supe que estaba en plena pelea por acceder al Mundial: Jamaica.

Mi afición por el combinado jamaicano, que sería conocido como los Reggae Boyz, venía de otra de mis aficiones, el cine, y de un film familiar quizás poco conocido que se titularía aquí: Elegidos Para el TriunfoCool Runnings-, con John Candy de protagonista. El film estaba inspirado en hechos reales, narrándonos la participación de un combinado jamaicano en los Juegos Olímpicos de Invierno en Calgary, como equipo de…. bobsleigh, sí.

De aquel film recuerdo con mucho cariño una canción pegadiza que en un momento dado cantaban los atletas jamaicanos, y que decía así: “A la gente le cuesta mucho creer que un equipo de bobsleigh podamos ser“. Tomé aquella canción de inspiración y simplemente cambiaba bobsleigh por fútbol cuando Jamaica estaba a punto de hacer historia en el deporte rey, clasificándose por primera vez a la fase final de un Mundial.

El milagro de René Simoes

René Simoes era un trotamundos entrenador brasileño que había pasado por muchísimos clubs de su país, y también llegaría a entrenar en Kuwait o Qatar; incluso visitó brevemente Europa entrenando al Vitoria de Guimaraes en 1987, antes de llegar a ser seleccionador Sub 18 y Sub 20 de su país. En 1994 llegaría una de esas ofertas exóticas con miga; ser seleccionador de Jamaica.

El problema no era aceptar el cargo de una selección sin cultura futbolística. El problema era que el recién nombrado presidente de la Federación Jamaicana de Fútbol fuera a buscarle a él concretamente diciéndole que había tenido un sueño, el de “ver a Jamaica en un mundial“. Simoes aceptó un reto complicado de antemano.

El aumento de 24 a 32 selecciones participantes daba algún margen para soñar. La CONCACAF contaba con tres cupos para el Mundial. Aun así, pensar en superar a la fiable México, la emergente USA y selecciones que por entonces -y desde años atrás- eran fijas en las quinielas como Honduras, Costa Rica o El Salvador resultaba prácticamente una quimera. Pero Simoes se puso manos a la obra.

Se empapó de lo que tenía allí, con muchos jugadores que no habían salido de la isla y trabajaban en hoteles o bares del país. También buscó fuera. Todo lo que pudiera ser descendiente de jamaicano entraba en la lista, todo fuera por mejorar y profesionalizar el nivel de la selección. Y en ello se puso manos a la obra, de una manera similar a la que Gianni de Biasi ha realizado con Albania.

Que Jamaica pasara dos rondas previas ante Surinam o Barbados no debía sorprender, y los resultados apretados tampoco invitaban al optimismo a pesar del pequeño detalle de que Warren Barret, capitán del combinado, había dejado la puerta a cero en los cuatro encuentros.

Llegaba entonces la primera prueba de fuego con la ronda previa al hexagonal final. Honduras, México y la débil San Vicente y las Granadinas en el grupo. Las cosas estaban claras un 15 de septiembre de 1996 en Kingston, donde Jamaica se estrenaba en este grupo ante Honduras. Cualquier opción de ir al Mundial pasaba por ser mejores que los hondureños, al menos en casa.

Un contundente 3-0 sirvió para que Jamaica empezara a creer en sus opciones. Clasificados para la ronda final con una jornada de antelación gracias, sobretodo, a haber mantenido el 0-0 inicial en el encuentro de vuelta ante Honduras, los jamaicanos llegarían a permitirse el lujo de quedar campeones de grupo -pasaban dos selecciones- en un instrascendente partido donde derrotó 1-0 a México. Ambas selecciones llegaban al hexagonal final.

Y eso era todo un logro para Jamaica, que nunca se había visto en una ronda final para ir a un Mundial. Seis países peleando por tres plazas, siendo Estados Unidos, México y Costa Rica los teóricos favoritos y los jamaicanos, junto a Canadá, las cenicientas.

Todo empezó patas arriba. A pesar de un prometedor empate a cero contra Estados Unidos, la serie de tres partidos lejos de casa que le siguió fue decepcionante. Un 6-0 en México para despertar del sueño, un empate a cero ante Canadá y una derrota 3-1 en Costa Rica, que suponía el primer gol de Jamaica en esta fase.

Colistas de grupo con 2 puntos tras 4 encuentros y la dificilísima tarea de remontar el vuelo en los seis encuentros restantes. Pero Jamaica tenía un sueño, el mismo de un Simoes que no se daría por vencido. Ahí se descubrió un arma: Deon Burton, nacido en Inglaterra pero con ascendencia jamaicana y que sería el héroe de la selección en aquel tramo final.

El 18 de mayo de 1997 se derrotaba 1-0 a El Salvador para reengancharse en la pelea, y varios meses después, con la vuelta a la fase de clasificación, derrotaba por idéntico resultado a Canadá y Costa Rica. Jamaica se aupaba al tercer puesto que daba acceso a la fase final, quedaban tres finales en tres encuentros dificilísimos, pero Jamaica ya iba por el buen camino; sobretodo en casa donde no encajaría ni un solo gol en los 10 encuentros que disputaría en aquella fase de clasificación.

El 3 de octubre se empataba a uno ante Estados Unidos y se mantenían las opciones de clasificación. Apenas seis días más tarde tocaba visitar El Salvador. Un triunfo clasificaría a Jamaica para el Mundial, un empate le mantenía terceros a falta de un encuentro en casa ante México, y una derrota colocaría a los salvadores a las puertas de su tercera fase final.

Las cosas se torcieron al poco de empezar la segunda parte: 1-0 y locura en El Monumental de El Salvador. Sin embargo Burton fue el héroe que Jamaica esperaba y apenas tres minutos después, en el 51, hacía el empate. A menos de un cuarto de hora para el final Hall hacía el 1-2 gracias a una contra provocada por un mal pase salvadoreño y un resbalón. Esa serie de catastróficas desdichas salvadoreñas dejaba a Jamaica a las puertas de un mundial.

A tres minutos del final empataría El Salvador, dejando a Jamaica sin el billete asegurado, pero únicamente a falta del check- in. Éste llegaría una semana después con un empate a cero ante una inoperante México. Aún así, la victoria de Estados Unidos ante El Salvador hubiera clasificado igualmetne a los jamaicanos en caso de derrota. Simoes cumplía un sueño, una locura del Presidente de la Federación jamaicana.

Elegidos para la Historia

De aquel equipo uno puede recordar, cromos en mano, al guardameta Barrett, a un jovencísimo Ricardo Gardner, al goleador Burton, a otro capitán: Theodore Withmore o al central Goodison, entre otros. Jamaica jugaría en 1998 un Mundial donde sería una de las sensaciones fuera de los terrenos de juego.

Lo que sucedió entonces no se puede ni mucho menos tildar de fracaso. Emparejadas con dos selecciones claramente potentes como Argentina y Croacia y ante la debutante Japón, todo lo que fuera marcar un gol o puntuar podía tildarse de buen resultado, a pesar de que Simoes no descartaba “absolutamente nada“, después de haber logrado un año antes quedar cuartos en la Copa Oro.

Ante Croacia se debutó cayendo por 3-1 víctimas de errores defensivos que dejaban a la vista las vergüenzas de una selección de menor nivel. Aun así el gol de Earle que valía para llegar 1-1 al descanso y era el primer tanto de Jamaica en un mundial, pasará a la historia. Tras un claro y contundente 5-0 ante Argentina, solo un triunfo evitaría a Jamaica ser colista de grupo. Dos goles de Withmore en el 39 y 54 dejaban un claro 2-0 para los caribeños, Japón recortaría distancias pero no podría lograr el empate. Jamaica se despedía del Mundial con la cabeza alta tras conseguir sumar tres puntos.

Los jamaicanos se convirtieron en la tercera selección caribeña en jugar un mundial tras Cuba en el 34 y Haiti en el 74; y desde su hazaña únicamente Trinidad y Tobago ha podido conseguir un pasaporte mundialista para una isla del Caribe. Y aunque no han logrado volver, se han quedado a las puertas en dos ocasiones tras llegar al hexagonal final y en otro par se han quedado muy cerca de alcanzar la ronda final. Demostrando lo complicado que era aquel sueño.

Aquella proeza sirvió, por si fuera poco, para labrar una carrera deportiva a varios componentes de aquella selección, que encontraron acomodo en el fútbol inglés en los años posteriores, siendo digna de mención la carrera del carrilero zurdo Ricardo Gardner, con más de 400 partidos disputados con el Bolton Wanderers.