Bill Murray es un personaje que da para mucho. Para escribir un libro. Para escribir decenas de libros. Un gran actor sin duda, pero también un tipo peculiar, y del que podemos repasar y contar cientos y miles de anécdotas. Personas que se lo cruzan por la calle y viven una experiencia única con él. Tan única que nadie les cree. El mismo tipo que es el héroe perfecto en Cazafantasmas, el que nos enamora en Atrapado en el Tiempo o el que bien pudo ganar un Oscar por Lost in Translation. Y con todo eso en la cabeza nos ponemos a leer Cómo Ser Bill Murray, libro escrito por Gavin Edwards.

Como fan absoluto de Bill Murray esperaba bastante de esta lectura. Y no puedo decir que haya saciado todas mis expectativas. No esperaba una biografía al uso, pero la estructura con la que Gavin Edwards decide distribuir Cómo Ser Bill Murray me resulta pobre. Simple. Hay dos partes clarificadas: una primera con las anécdotas más locas que personas aleatorias han vivido con Bill Murray; y una segunda parte con un repaso a la filmografía de Bill Murray, film a film.

Es sin duda la parte más cinematográfica la que me genera un mayor interés. No porque ese Bill Murray alocado e imprevisible no me atraiga, al contrario. Precisamente llegaba a este libro con ganas de conocer a la persona, no tanto al actor o al personaje que podemos conocer vía declaraciones, entrevistas o películas. Y esto no termina por darse porque esa parte dedicada a la persona pasa de largo sobre Bill Murray, como una simple reunión de locuras realizadas por el actor fuera de las cámaras.

Cómo Ser Bill Murray es un compendio de historietas con el único nexo de unión formado por unos principios que se inventa el autor, que pronto se ven completamente sin ningún sentido. Vas leyendo y algunas de las locuras de Bill son más interesantes o divertidas que otras. El problema sigue siendo que tan pronto salta a una como a otra, sin continuidad. Rompe el ritmo de la lectura y queda como algo casual, veraniego si me permites. No hay ninguna profundidad y uno la esperaba encontrar a partir de esas anécdotas.

Actor Bill Murray

Reunir anécdotas de Bill Murray no debe ser fácil, por más que casi cada estadounidense asegure habérselo encontrado en la más insospechada situación. Discernir cuáles son reales -o tienen visos de ser reales- debe ser muy complicado. Le daremos eso a Gavin Edwards, no cabe duda. Pero hasta ahí. Esa parte no engancha demasiado, ni siquiera a un fan absoluto de Bill Murray. Por eso voy contando las hojas esperando a que la segunda parte mejore.

Y sí, en el aspecto más puramente cinematográfico Cómo Ser Bill Murray mejora sustancialmente. El repaso a la filmografía de Bill Murray, película a película, tiene mucho más sentido. Mezcla anécdotas de rodaje, con historias alrededor de las participaciones del actor en cada una de las películas. Incluso hace una valoración de ellas. Y sin ser la quintaesencia del lenguaje cinematográfico, el libro crece sobremanera.

No me atreveré a decir que es un mal libro. Cómo Ser Bill Murray funciona por su simple pretensión de ser un acercamiento no demasiado profundo al personaje, que no a la persona. Consigue que pasemos un rato agradable aún a pesar de todo. Y como una mala película de Bill Murray, a veces nos vale con que él aparezca para valorarlo mejor.