Las peores selecciones de los Mundiales de Fútbol (II)

Continuamos -y terminamos- nuestra colección sobre las peores selecciones de los mundiales de fútbol. Porque no solo de grandes historias viven el fútbol y el deporte. La primera parte repasó buena parte de los primeros mundiales y ahora retomamos el texto en un momento más reciente: el Mundial de España 1982.

Nueva Zelanda (España 1982)

Lejos de la gloria del equipo nacional de rugby, Nueva Zelanda también tiene su sección futbolística. Lejos, también, del nivel actual de Australia, pero no estaban tan lejos en aquellos años 80. Los neozelandeses lograron el billete para España de forma agónica, sufrida. Tras ganar la fase de Oceanía con claridad por delante de Australia, disputaron un cuadrangular donde los dos primeros irían al Mundial, que por primera vez tendría 24 selecciones y abría el abanico a dos países -y no solo uno- del conjunto de Asia y Oceanía.

Kuwait fue clara vencedora y logró su billete. Mientras que Nueva Zelanda y China igualaban a puntos y se disputarían el honor de acompañarle. En cualquiera de los casos se trataría de dos debutantes en los mundiales de fútbol -Kuwait tampoco había estado, ni estaría posteriormente-. En Singapur, un 10 de enero, Nueva Zelanda derrotaba a China en el encuentro de desempate.

Una vez en el Mundial, la lógica se impuso y los kiwis se fueron de vacío. Ante Escocia, la teórica rival menos potente, ya caían por 3-0 al descanso. Los goles de Summer y Woodin en apenas diez minutos dejaban a los neozelandeses a un gol de obrar el milagro de puntuar. Sin embargo Escocia arrolló en el tramo final y se impuso por 5-2. La URSS les derrotaría posteriormente por 3-0 y en la última jornada de grupos Brasil les endosaría un 4-0. En total dos goles a favor y 12 en contra, que dejaron a Nueva Zelanda como una de las peores selecciones de la historia de los mundiales de fútbol.

Y así fue y podría haber sido quien sabe de por vida. Pero hace unos años Australia pasó a disputar competiciones asiáticas, abriendo las puertas del cielo a Nueva Zelanda para, cuanto menos, alcanzar la última repesca. De este modo y no sin incertidumbre, los kiwis se clasificarían para Sudáfrica 2010, donde en contra de cualquier quiniela no solo lograron puntuar en un encuentro, si no que se despidieron del primer Mundial africano sin una sola derrota, tras empatar ante Eslovaquia, Italia y Paraguay, quedando por delante de Italia en su grupo.

Emiratos Árabes Unidos (Italia 1990)

Tras la participación de Irán en 1978, Kuwait en el 82 o Iraq en el 86, parecía claro que el fútbol asiático no era cosa de Oriente Medio. Los Emiratos Árabes sucederían a dichos países. Si bien cada año la actuación fue a peor. Irán y Kuwait habían logrado irse con un puntito en su casillero, algo que Iraq no consiguió si bien su balance de goles (1-4) nos indica que cayó por la mínima en todos sus encuentros.

Emiratos Árabes Unidos estuvo lejos, muy lejos, de las actuaciones precedentes. Tras un debut algo prometedor donde la Colombia que maravilló al mundo solo pudo ganarle por 2-0, con el segundo tanto a última hora, llegarían las goleadas. Primero fue el turno de la Alemania Federal que ganaría dicho Mundial. 5-1 con goles cómicos que indican cual era el nivel de la selección asiática. El gol de Mubarak nada más iniciarse la segunda mitad, y que ponía el 2-1 en el marcador fue un simple espejismo. También alcanzaría el descanso ante Yugoslavia con un esperanzador 2-1 antes de caer por 4-1.

En total se fueron de Italia con dos goles a favor y 11 en contra. Un -9 de balance goleador en tres encuentros, pobres cifras para una selección que no ha vuelto desde entonces a un Mundial. Desde aquella actuación únicamente Arabia Saudí e Irán han sido capaces de representar al fútbol de Oriente Medio, con mención especial a la espectacular actuación de los saudíes en su primera participación en USA 94, donde lograrían plantarse en octavos tras lograr dos victorias.

Grecia (Estados Unidos 1994)

El Mundial de USA 94 fue el primero que por edad pude seguir con detenimiento. Me asombré con la sorprendente Arabia Saudí, con la buena actuación de Bolivia o Corea del Sur, con lo lejos que llegaron Suecia o Bulgaria. Pero sobretodo ello, me quedé con Grecia. Cero puntos, cero goles a favor y diez en contra.

Lo grave llegados a este punto de la lista no es que una selección pueda llegar a un Mundial y plantar semejantes resultados. Lo grave es que Grecia es la única selección europea en esta lista. Hasta entonces había habido selecciones europeas que habían caído con 0 puntos y quizás alguna goleada en primera ronda, pero eran casos aislados de selecciones que sabían lo que era el sabor de la victoria, el de pasar rondas.

No era el caso de Grecia. Los helenos, inventores de la democracia pero no del fútbol, únicamente se habían plantado en una fase final de algo en la Eurocopa de 1980, donde cosecharon un pírrico empate. Llegaron a Estados Unidos ante una oportunidad de oro para darse a conocer… y vaya si la dieron. Todos los ojos del mundo futbolístico estaban mirando aquel duelo ante la Argentina de Maradona que quería volver a una final tras dos consecutivas.

4-0 con tanto de Maradona, su último gol en un Mundial que pasaría a la historia del Pelusa por motivos extradeportivos. Después le tocó el turno a Bulgaria, selección que había disputado cinco mundiales de fútbol anteriormente, y aun no conocía la victoria -si bien en México 86 llegaron a alcanzar los octavos de final-. Los búlgaros, que venían de perder ante Nigeria, también les endosarían cuatro a los griegos. Por entonces nadie esperaba que aquella selección liderada por Stoichkov alcanzase el cuarto puesto en el mundial. La participación de Grecia se cerraría con un escueto 2-0 de Nigeria que valía de sobra a los africanos para pasar de ronda y a los griegos para intentar lavar un poco -que no mucho- la imagen.

Grecia no volvería a un Mundial hasta 2010, en Sudáfrica, donde sí conseguirían ganar un partido; y en Brasil lograron alcanzar los octavos de final cayendo a penaltis ante Costa Rica. Pero por el camino, apenas diez años después de su infame Mundial en USA lograron uno de esos hitos destinados a los más grandes, alzándose con una Eurocopa en la que era su tercera participación en una fase final de un torneo internacional.

China (Corea y Japón 2002)

Corea y Japón fue la casa del primer Mundial organizado conjuntamente a lo largo de la historia. Esto suponía que el número de plazas en juego se disminuía, pero no así el de conjuntos asiáticos, que al ser los anfitriones pasaba de 3,5 a 4,5. Con las dos mejores selecciones del continente ya clasificadas de antemano a China le tocó la lotería cuando Irán y Arabia Saudí quedaron encuadradas en el mismo grupo.

Con un entrenador de renombre como lo era Milutinovic, y con semejante panorama China lideró su grupo de cinco de principio a fin, por delante de los Emiratos Árabes Unidos, y logró el pasaporte a un Mundial en el que debían estar sí o sí. Por primera vez, el país con mayor población del planeta se clasificaba para una fase final de los mundiales de fútbol.

Una vez allí, Milutinovic no estuvo ni cerca de realizar las sensacionales tareas efectuadas anteriormente. China fue su quinta selección consecutiva en una fase final de un mundial, pero con las cuatro anteriores alcanzó los octavos de final, con China fue incapaz de hacer un solo gol.

2-0 ante Costa Rica, 4-0 ante Brasil y 3-0 ante Turquía dejaron a los chinos con un 0-9 de balance global. A su favor toca decir que las dos selecciones que se clasificaron para octavos alcanzarían las semifinales del Mundial, siendo Brasil, además, campeona del mundo.

Arabia Saudí (Corea y Japón 2002)

Arabia Saudí había sido el quinto combinado de Oriente Medio en alcanzar una fase final, cuando lo lograron en 1994. No solo eso, fueron los primeros en lograr un triunfo -ante Marruecos– y gracias a otro por 1-0 ante Bélgica alcanzaron los octavos de final, siendo la segunda selección asiática en lograrlo en el Siglo XX, antes de que Corea del Sur y Japón lo hicieran en su casa.

Pero el fútbol de Arabia Saudí no se quedó ahí. Aunque nunca alcanzó aquella gloria, los saudíes volverían a disputar consecutivamente tres mundiales de fútbol, donde únicamente lograron dos empates. Pero en 2002 hubo un resultado abultado que dejó en ridículo a todo un histórico meta como era Al Deayea, mejor guardameta asiático durante varios años.

Era la primera jornada de grupos cuando Alemania, posteriormente subcampeona, le hizo nada más y nada menos que ocho goles. Uno detrás de otro, hat trick de Klose incluido. Cinco de los ocho tantos de cabeza. Posteriormente un 1-0 en contra ante Camerún y un 3-0 ante Irlanda lavaban un poco la imagen. Pero el 0 goles a favor y 12 en contra le dejan como la segunda peor fase de grupos de la historia de los mundiales de fútbol tras la de Zaire en el 74. Y eso, en pleno siglo XXI y viniendo de un país que ocho años antes jugaba unos octavos de un Mundial, es algo sorprendente.

Corea del Norte (Sudáfrica 2010)

Corea del Norte habia sido tiempo atrás, la primera selección asiática en lograr pasar de ronda. Desde su gran Mundial en 1966 en Inglaterra, donde llegaron a cuartos y estuvieron cerca de doblegar a la Portugal de Eusebio, los norcoreanos ni habían aparecido por el panorama futbolístico cuando alcanzaron la fase final de Sudáfrica en 2010. Curiosamente lograron el billete gracias a un inesperado empate de Corea del Sur ante Irán en un encuentro donde los surcoreanos no se jugaban nada.

Una vez allí les tocó Brasil, rival de no pocas selecciones de la lista que manejamos. La canarinha sufrió más de la cuenta para ver puerta, ya iniciada la segunda mitad, Elano en el 72 ponía el 2-0 que parecía definitivo pero en el 89 Yun-Nam hacía el 2-1 y le añadía picantillo al encuentro. Tras ese inesperado resultado, llegó la cruda realidad, de la mano del Portugal de Cristiano Ronaldo que le endosó un sonrojante 7-0. Corea del Norte cerraría el campeonato con un 3-0 ante Costa de Marfil, yéndose con un gol a favor y 12 en contra, y una de las más abultadas derrotas de la historia de los mundiales de fútbol.

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